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Viernes 24 de Noviembre de 2017

Oraron cinco días para que resucite una joven de 25 años

Pese a las oraciones y a la fe puesta en ellas, no hubo el milagro y la enterraron. Extrañamente el cuerpo, pese a estar cinco días sin formolizar y dentro del ataúd, no despedía ningún olor.

  • Sociedad    
  • 9 ago 2006   

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Convencido de que “la fe mueve montañas”, Fanor Coronado, esposo de la difunta Roxana Guarachi de Coronado, pidió a su pariente, un pastor evangélico, que lo ayude a hacer revivir a su mujer con rezos, oraciones y alabanzas a Dios, por eso la velaron durante cinco días.
Al ver que no se producía el milagro y ella no revivía, ayer decidieron enterrarla, resignándose y pidiendo a Dios que “se haga su voluntad”.

Roxana Guarachi de Coronado, de 25 años, falleció después de dar a luz a su primer hijo, una complicación en el parto le produjo una hemorragia aguda por lo que recibió atención médica de emergencia en la maternidad Percy Boland. Posteriormente, fue derivada al hospital Hernández de la Villa Primero de Mayo, donde tuvo su hijo, el mismo que resultó sano e ileso, pese al dificultoso parto que tuvo su madre.

Sin embargo, el problema se agravó cuando la madre presentó un cuadro infeccioso que se registró durante el parto, por lo que fue trasladada de urgencia a la clínica Incor donde, pese al esfuerzo de los médicos, Roxana murió.

Incapaz de aceptar la pérdida, su esposo Fanor acudió a la iglesia evangélica “Luz de Vida” a la que asiste y pidió al pastor Remberto Coronado Paniagua y a los miembros de la congregación religiosa, ayudarlo a revivir a su mujer, argumentando que ella iba a recobrar la vida, puesto que había tenido un sueño un día antes del deceso.

“En el corazón de él, había una convicción que conmovía, pero lo más impresionante fue que muchos de nuestros hermanos tuvieron sueños de que ella había resucitado”, aseguró el evangelista.

Con ese argumento, cerca de un centenar de feligreses oró cinco días rodeando el ataúd que se encontraba sobre una mesa puesta en el centro del templo ubicado en la Radial 10 número 4295.

Juan Zabala Peña, encargado de resguardar la iglesia. dijo que el marido, como una acción de fe, se opuso a que formolicen el cuerpo de su esposa, porque creía que se iba a levantar y, lo extraño es que se mantenía intacto y sin despedir ningún mal olor, como normalmente se produce en los cadáveres,

El bebé quedó bajo la custodia de su padre y se encuentra en una incubadora en el hospital de la Villa, sano y salvo.

El día