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Miércoles 06 de Mayo de 2015

Don Omar: “No fue fácil dejar de ser pastor evangélico”

El autor de “Dale don Dale” se desempeñó como Pastor de la Iglesia de la Restauración de Cristo por cuatro años

  • Sociedad    
  • 1 sep 2006   

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Antes de lucir el cabello trenzado, tatuajes en los brazos y alhajas en el pecho y las muñecas, William Omar Landrón, el popular Don Omar, se desempeñó como Pastor de la Iglesia de la Restauración de Cristo por cuatro años, tal y como lo confiesa en declaraciones con las que desnuda una de sus facetas poco conocidas.

“No fue fácil dejar de ser pastor. Hasta hoy siento que fue una decisión bastante difícil, porque sabes que tienes una responsabilidad con el cielo, que siempre vas a tener que rendirle cuentas a Dios”, afirma el llamado “rey de reyes”.

Cuentan las malas lenguas que fue una mujer la que lo llevó a dejar el oficio de predicador y lanzarse a conquistar el mundo de la música.

“Si escuchan “Aunque te fuiste”, te puedes dar cuenta de que estoy muy triste cuando lo canto. Esa canción habla de por qué dejé de ser pastor. Tal vez aquel dolor, que me llevó a tomar decisiones tan difíciles, a dejar mi pastorado, fue lo que le abrió el corazón a las personas para que les gustara mi música”, afirma.

El pastor Landrón, como se hacía llamar Don Omar cuando hablaba de asuntos de fe, no ha muerto, como él mismo asegura.

“Solo está explotando uno de esos dones que Dios le entrega a sus fieles”, refiere.

El autor de “Dale don Dale” durante el tiempo que formó parte de la Iglesia, participaba de diferentes actividades cristianas. En el año 2002 la carrera de Don Omar dio un giro cuando Héctor ‘El Bambino’, famoso integrante del dúo Héctor y Tito, lo escuchó y decidió llamarlo como productor musical.

“Cantaba rap cristiano desde que era niño. Recuerdo que a los 12 años ya había escrito varias canciones. Escribir me gusta mucho, tengo dos libros de poesía en Puerto Rico. Pero cuando escuché por primera vez el reggaetón, eso fue como a los quince años, me dije: “Eso es lo que quiero cantar, esa música me llena, es mágica. Tienes que demostrar todo el tiempo que eres el mejor, por que si no mueres…”

Es insólito que un joven, que durante cuatro largos años le dedicó su vida al Señor, hablando del buen camino, de la moral, de un mejor vivir, decidiera cantar reggaetón.

Él se defiende. Con una sonrisa en el rostro y el tono que seguramente utilizaba cuando estaba parado al frente de la multitud en una iglesia, asegura:

“Mi relación con Dios es solo mía. Él es el eje principal de mi carrera. Dios, mi público y mi autocontrol”.

La Republica