Cócteles molotov contra iglesia protestante turca. Señalan como objetivo a pastor evangélico

La comunidad protestante en Turquía ha vuelto a ser objeto de agresiones durante los últimos días, concretamente en el oeste del país, según informó hoy en un comunicado el misionero español Carlos Madrigal.

  • Sociedad    
  • 24 may 2007   

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El pasado sábado 19 de mayo, burlando a las dos cámaras de seguridad instaladas en las inmediaciones, un grupo de desconocidos rompió los cristales del segundo piso de una iglesia cristiana evangélica en Eskishehir y lanzó cócteles molotov contra su interior. “Un coche aparcado al lado del edificio se prendió, pero gracias a Dios los refugiados iraníes que viven en el tercer piso pudieron apagar el fuego”, señaló Madrigal.

Los agresores aprovecharon que los agentes que montaban guardia junto al local “fueron avisados para atender un tumulto en otra parte de la ciudad” para perpetrar el ataque, explicó Madrigal, valorando que es “realmente inquietante” saber que los atacantes estén al tanto de los movimientos de la Policía.

Por otra parte, denunció el pastor español que el “siguiente objetivo” del cerebro de los asesinatos de Malatya, Emre Gunaydin, era Wolfang, un pastor de nacionalidad alemana de Izmit que está casado con una turca.

El asesino Gunaydin, que hasta hace unos días se encontraba hospitalizado por las graves heridas que sufrió después de saltar desde un tercer piso cuando huía de las fuerzas de seguridad en la escena del crimen, reconoció que había planeado y dirigido la muerte de tres trabajadores de una editorial cristiana el pasado mes en Malatya (este de Turquía).

Gunaydin, según revela hoy la prensa turca, acusa a Wolfang de estar relacionado con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK, guerrilla kurda) e implicado en una red de prostitución. “Por más que en Occidente tales acusaciones nos puedan parecer irrisorias y de ningún crédito, esto en Turquía significa señalar a Wolfgang como objetivo para un atentado y poner precio a su cabeza”, opinó Madrigal.

Wolfang y su familia recibieron amenazas de muerte hace un año, aunque la reacción de la Policía turca entonces fue sostener que la iglesia no era oficial, algo que Madrigal negó tajantemente. “Solamente cuando contactamos con el Ministerio del Interior apelando al escándalo que sería para Turquía un atentado hacia nuestro hermano, vimos una reacción. Se acabaron de inmediato las agresiones, lo cual indica que sí estaba en la mano de la Policía dar fin a tales acontecimientos”, estimó el misionero español.

Finalmente, denunció la “indolencia y pasividad” de las autoridades turcas ante este tipo de ataques ya que, en su opinión, están más centradas ahora en las elecciones legislativas anticipadas del próximo 22 de julio. “Quisiéramos ver una reacción, no sólo porque se trata de nosotros, sino porque la negligencia hacia este tipo de intolerancias acaba pasando factura a toda la sociedad”, apostilló.

Fuente: Europa Press. Redacción: ACPress.net

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