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Jueves 21 de Septiembre de 2017

Versión argentina de Jerusalén entusiasma a turistas

Cada hora, puntualmente, Jesús se eleva hacia el cielo, mientras los acordes de la música religiosa suenan a todo volumen en los parlantes colgados de palmeras.

  • Sociedad    
  • 11 jul 2007   

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Cada hora, puntualmente, Jesús se eleva hacia el cielo, mientras los acordes de la música religiosa suenan a todo volumen en los parlantes colgados de palmeras de yeso.

Bienvenidos a Tierra Santa, el parque temático argentino que logró unir a la religión con el entretenimiento.

Promocionado como “un viaje a través del tiempo, para conocer lo que era la antigua Jerusalén en los tiempos de Jesús,” el parque situado en la zona costera de Buenos Aires ofrece una experiencia religiosa, junto con un ameno paseo por la vida en tiempos remotos.

Tierra Santa es la creación de María Antonia Ferro, una ex profesora de física que consideró que el mundo necesitaba una Jerusalén apta para el turismo, sin la violencia y las tensiones políticas presentes en Oriente Medio.

“Es muy emotivo. Se recrea la cultura de hace 2.000 años, cómo vivían las personas, cómo se alimentaban, cómo vestían y cómo rezaban. La gente conoce todo en este lugar, no necesita viajar 10 mil kilómetros,” expresó Ferro, actual directora de Tierra Santa.

Con la participación de algunos inversores, que aportaron 7 millones de dólares, el parque abrió sus puertas en 1999 y desde entonces recibió la visita de alrededor de 3 millones de personas.

Llamado “el Disney de la religión” por el agente de prensa del parque, Tierra Santa recrea momentos históricos como la Ultima Cena y el nacimiento de Cristo, en medio de luces de colores que iluminan a las figuras mecánicas.

Por 5 dólares, los visitantes pueden recorrer la recreación de Jerusalén, edificada alrededor de un Monte del Calvario al que se puede trepar, y experimentar espectáculos de danza y cocina típica de la época.

Después de visitar un ambiente papal y un palacio antiguo repleto de mármol y esclavos, los turistas también pueden comprar velas y rezarles a diversos santos o posar para las fotos como una campesina humilde o un imponente soldado romano.

En un rincón multicultural del parque, las estatuas de Mahatma Gandhi y de Martin Luther King se suman a una iglesia, una sinagoga y una mezquita, mientras que signos en hebreo y árabe recuerdan que no se puede fumar en Tierra Santa.

Aunque Buenos Aires es reconocida por sus políticas liberales, cerca del 92 por ciento de los argentinos se declaran católicos.

El parque atrae visitantes de toda Argentina, pero también de los vecinos Uruguay, Brasil, Paraguay, Chile y Bolivia. En América Latina vive la mitad de los más de 1.000 millones de católicos del mundo.

Reuters