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Jueves 14 de Diciembre de 2017

Fujimori se aferró a la Biblia que le regaló el director de la Policía

Como una demostración del trato humanitario con que le aguardaban las autoridades peruanas, el director general de la Policía Nacional, general David Rodríguez Segue, le regaló una Biblia a Alberto Fujimori.

  • Sociedad    
  • 1 oct 2007   

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Como una demostración del trato humanitario con que le aguardaban las autoridades peruanas, el director general de la Policía Nacional, general David Rodríguez Segue, le regaló una Biblia a Alberto Fujimori mientras volaban a Lima en el Antonov 227 en el que la Interpol Perú había ido a traerlo desde Santiago tras la extradición aprobada por la Corte Suprema de Justicia de Chile.

Aquello fue el sábado 22 de septiembre, y en aquel vuelo venían el director de Interpol Perú, coronel Arturo Barraza Luyo; el director de Aviación Policial, coronel Javier Uribe Altamirano, y los integrantes de Interpol Perú, comandante Windson Arbildo Ramírez y el mayor Elmer Lozano Vásquez, y una tripulación de cuatro efectivos de la aviación policial.

También viajaba el director de la Sanidad Policial, Víctor Saldarriaga Guerra, quien durante el vuelo asistió a Fujimori con los balones de oxígeno que este requirió repetidas veces debido a los malestares propios de la hipertensión que lo aqueja.

En esas circunstancias Fujimori primero hojeó y luego se aferró la Biblia que cortésmente le habían regalado. El general Rodríguez Segue y los policías sabían que trasladaban a una persona a la que le esperaban juicios por casos de corrupción y contra los derechos humanos, los cuales suponen condenas de hasta 30 años de cárcel.

Fujimori estaba ansioso por saber si al llegar a Lima iba a ser presentado ante la prensa para las fotos de rigor, lo cual fue descartado por las autoridades policiales que a las 4:45 p.m. arribaron a la Base Aérea Las Palmas para de ahí trasladarlo en un helicóptero MI-17 de la Aviación Policial a la sede de la Dirección de Operaciones Especiales (Diroes), ubicada en Ate Vitarte, donde permanece recluido. Allí fue recibido por el ministro del Interior Luis Alva Castro.

Dicha instalación penitenciaria no agradó a Fujimori, por lo que pidió a su hija Keiko que informara a la prensa las condiciones de precariedad en que estaba recluido así como que recuperara la guitarra que los agentes del Instituto Nacional Penitenciario (INPE) le habían requisado tras examinar que no tuviera oculta alguna cámara o micrófono.

El INPE también requisó e investigó el parlante que el ex mandatario traía en una de sus maletas. Igual hizo con el libro “Fujimori vuelve”, en el que el ex mandatario escribió que estaba dispuesto a permanecer transitoriamente preso en Chile porque confiaba que los tribunales de ese país no lo extraditarían.

Aquel pronóstico se quedó en la literatura, porque lo cierto es que luego de sacarse el chaleco antibalas que le dieron para el traslado de país a país, Interpol Perú lo entregó al jefe de la División de Requisitorias, coronel Jesús Alpaca, para los registros policiales de ley.

En dicha división policial Fujimori fue fotografiado para su ficha correspondiente, en la cual imprimió su huella dactilar. Igualmente, hay imágenes durante la evaluación médica que le realizaran los médicos del Ministerio Público, Luis Bronley, Jorge Paredes y Ruver Paucar Silva.

Pero esa no es la única ficha que le han hecho a Fujimori. Tres días días después de haber sido recluido en la sede de la Diroes, la Junta Técnica de Clasificación del INPE le realizó una ficha de clasificación que como interno le correspondía.

La clasificación fue realizada por el abogado Marco Aguero Moreno, la psicóloga Graciela Cano y la trabajadora social Milagros Reyna Guerrero, quienes de 21 puntos en juego (ver imagen adjunta) le otorgaron 15 al considerar que era un procesado con acusaciones tan graves como violación de derechos humanos habiendo sido presidente de la República.

Esta situación lo hizo merecedor de permanecer detenido bajo las restricciones de la categoría “B”, el cual supone una limitada visita de familiares, cónyugue y amigos mientras dure su proceso judicial(Tomado de El Comercio).

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