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Sábado 18 de Noviembre de 2017

Los refugiados keniatas “se pelean” por las Biblias

La secretaria general, Elizabeth Muriuki, reflexiona sobre la visita y explica por qué la Sociedad está decidida a proporcionar Biblias para los refugiados.

  • Sociedad    
  • 2 abr 2008   

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Un equipo de la Sociedad Bíblica de Kenia visitó recientemente dos campamentos que refugiaban a miles de personas que perdieron sus hogares, sus seres queridos y sus medios de sustento en la violencia que se originó después de las elecciones en enero. La secretaria general, Elizabeth Muriuki, reflexiona sobre la visita y explica por qué la Sociedad está decidida a proporcionar Biblias para los refugiados.

«Fue tanto un gozo como un desafío ver el hambre por la Palabra de Dios entre las muchas personas internamente desplazadas que encontramos en los dos campamentos en Limuru, a unas treinta millas al oeste de Nairobi.

Realizamos el viaje principalmente para reunir información sobre la escala de Escrituras que los campamentos necesitan, pero también pudimos llevar ochenta y seis Biblias en inglés, kiswahili y kikuyu. Pronto se hizo aparente lo desperados que están los refugiados por las Escrituras ―la gente literalmente se peleaba para poder conseguir los pocos ejemplares que teníamos.

El primer lugar que visitamos fue el campamento de Kirathimo, que significa “bendición”. Es una instalación de la Cruz Roja de Kenia que refugia a dos mil hombres, mujeres y niños que huyeron de sus hogares en Burnt Forest, Molo, Kuresoi, Kericho, Narok, Kisumu y otras partes de Kenia occidental.

La Cruz Roja y otras organizaciones humanitarias, como el Fondo de Población de las Naciones Unidas, les proporcionan comida, ropa y medicamentos. Se ha establecido una escuela informal en la que trabajan voluntarios que enseñan clases desde jardín de infancia hasta el último grado escolar. También hay lecciones para adultos.

Esta clase de cosas ayudan a que las personas que están en los campamentos mantengan cierto parecido con la vida normal, pero la vida familiar es muy difícil, particularmente porque las mujeres y los niños tienen que dormir en un lugar, y los hombres en otro. Muchas de estas personas están profundamente traumatizadas por las cosas que experimentaron durante la violencia, particularmente los que perdieron a miembros de sus familias. Aunque hay consejeros que trabajan en el campamento, la mayoría de ellos son jóvenes e inexpertos.

Uno de los refugiados que conocimos era un médico que poseía y dirigía su propia clínica y farmacia en Eldoret. Sus dos negocios fueron completamente destruidos durante la violencia. Tiene que empezar de nuevo y depender sólo de su conocimiento médico y sus calificaciones. Ahora ha encontrado trabajo en el Hospital Nacional Keniata. Hay muchos otros como él en el campamento ―personas que perdieron todo por lo que trabajaron para construir.

Nos encontramos con un grupo de hombres que nos dijo claramente que tardaran lo que tardaran, se vengarían por la violencia y la pérdida que habían sufrido. Existe obviamente una necesidad seria de entregar el mensaje bíblico de esperanza, perdón y paz en estos campamentos.

Se han establecido otros campamentos para aliviar la presión de las instalaciones en Kirathimo, algunos ubicados en iglesias locales. Visitamos la Iglesia Palabra de Fe, que aloja a más de setecientas veinticinco personas en tiendas de campaña en el recinto de la iglesia. Otras cuarenta y dos familias permanecen en alojamientos alquilados pagados con fondos recaudados por un comité eclesiástico especial.

El pastor Mungai es el capellán del campamento y ha establecido un programa diario de oración, alabanza y clases de discipulado para los refugiados. Dice que muchas personas se han convertido en cristianos comprometidos durante su tiempo en el campamento. Aunque los Gedeones han proporcionado Nuevos Testamentos, el señor Mungai enfatizó la urgente necesidad de Biblias completas, particularmente en las lenguas más ampliamente habladas como el kiswahili y el kikuyu.

Finalizamos nuestra visita a los dos campamentos más resueltos que nunca a suministrar Biblias y otras Escrituras para los muchos refugiados que luchan por asimilar el trauma que han experimentado».

Nota del editor: Desde entonces la Sociedad Bíblica ha hecho planes definitivos para distribuir sesenta mil Biblias, cien mil Selecciones Paz y trescientas mil Porciones tituladas El camino para sanar a Kenia en asociación con las iglesias que trabajan con los refugiados. La distribución se realizará en los campamentos cerca de Limuru, Nakuru y Eldoret.

Foto:
Elizabeth Muriuki (extremo derecho), secretaria general de la Sociedad Bíblica de Kenia, distribuye Biblias a los refugiados del campamento de Kirathimo cerca de Limuru. La visita, realizada a principios de marzo de 2008, fue para evaluar la necesidad de Escrituras en los campamentos con el fin de planear un proyecto de distribución a gran escala.

LaBibliaWeb