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Lunes 11 de Diciembre de 2017

En Rosario ya existen seis Templos Evangélicos por uno católico

En Rosario ya se cuentan seis templos protestantes por cada uno católico. ¿Cómo se explica esto?.

  • Sociedad    
  • 6 ago 2008   

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No es una novedad que, de la mano del proselitismo evangélico, el catolicismo ha perdido su hegemonía en Latinoamérica. En Rosario ya se cuentan seis templos protestantes por cada uno católico. ¿Cómo se explica esto? En parte por cómo expanden sus vocaciones pastorales (a los pastores no se les exige celibato ni tan férrea formación seminarista como a los curas), por la horizontalidad de su organización eclesiástica, por su oferta de eficacia inmediata hacia los fieles (”Dios opera prodigios, aquí y ahora”), por su capacidad de escisión en nuevos credos y una convicción sin fisuras de su rol en la Tierra, que disputa hasta la conversión en las cárceles.

El universo evangélico no es homogéneo. En él se incluyen las llamadas iglesias históricas (anglicana, luterana, calvinista, presbiteriana, metodista); las surgidas durante el siglo XX, de acelerada expansión (como las bautistas y pentecostales, mayormente llegadas de Estados Unidos), y los llamados nuevos movimientos de origen cristiano, aunque hace rato perdieron su condición novedosa.

Todos esos credos tuvieron y tienen expresión local. En el Registro Nacional de Cultos (donde en todo el país hay inscriptos 2.

954 credos no católicos, 149 de ellos en Santa Fe) se contabilizan unas 50 instituciones evangélicas radicadas en Rosario. Ese número, sin embargo, no refleja la cantidad de templos porque cada denominación suele poseer varios y en algunos casos las iglesias tienen congregación local, aun sin estar inscriptas en la ciudad (como las metodistas).

Una de las pocas instituciones que maneja números sobre el tema es el Centro de Investigación, Estudio y Capacitación Eclesiástica y Teológica, que dirige el pastor pentecostal Carlos Ahubán, también miembro de la Confraternidad de Líderes Cristianos.

Según afirma el religioso, hoy existen en Rosario más de 600 templos evangélicos, lo que incluye oratorios y lugares de reunión pequeños (algunos hasta en humildes garajes), así como grandes salas de culto donde caben 3 mil personas. Ese es el caso, por ejemplo, del Santuario de Fe (Provincias Unidas 2050), sorprendente auditorio elegido por el ex presidente Néstor Kirchner para un acto en Rosario en 2006.

Según Ahubán, si a esos templos se sumaran los ámbitos no evangélicos pero tampoco católicos (incluso los llamados “paracristianos”, como mormones, adventistas o Testigos de Jehová), rondarían entre 800 y 900. Las cifras que maneja Ahubán no se quedan en lo edilicio. En lo que hace a los miembros de esas comunidades o “congregantes” (aclara que el término “fieles” está asociado más a los católicos), calcula que en Rosario viven unos 150 mil creyentes evangélicos. Y la ordenanza 7.780, aprobada por el Concejo en 2004, corrobora el número al afirmar que esa población representa el 15 por ciento del total en la ciudad.

En cuanto a la cantidad de pastores Ahubán calcula que ya hay, entre todos los credos evangélicos, “arriba de mil”. Es cierto, el mismo pastor hace la salvedad, de que además de lo cuantitativo en materia religiosa importan la “calidad” y la “antigüedad” de los credos.

Comisarías y escuelas. Los evangélicos tienen una pronunciada inserción en sectores humildes y una especial penetración (por un trabajo ultratenaz) en cárceles y penales de comisarías. Sólo en Rosario ya hay más de diez seccionales “declaradas” evangélicas. Y también cuentan con 23 instituciones educativas, en todos los niveles, confesionales y no confesionales.

Su promesa de conversión (el nacimiento de un “hombre nuevo”) y de la manifestación divina en “milagros y prodigios” bien concretos tiene bastante que ver con esos logros. “Nuestra cruz está vacía, Dios no está en la cruz: está vivo, actúa y se manifiesta en esas acciones”, asegura Ahubán, nada preocupado por las críticas que tildan a esos mensajes de oportunistas o de reducir la imagen de un Cristo trascendental a una suerte de operador que consigue trabajo, da prosperidad, cura y recuperar al matrimonio.