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Jueves 14 de Diciembre de 2017

Evangélicos en México critican postura de Iglesia católica sobre minifaldas

La Confraternidad de Iglesias Cristianas Evangélicas manifestó su desacuerdo con la postura de la Arquidiócesis de México en torno a que el uso de minifaldas invita al abuso sexual contra las mujeres

  • Sociedad    
  • 20 ago 2008   

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La Confraternidad de Iglesias Cristianas Evangélicas (Confraternice) manifestó su desacuerdo con la postura de la Arquidiócesis de México en torno a que el uso de minifaldas invita al abuso sexual contra las mujeres.

En entrevista, el presidente de Confraternice, Arturo Farela, dijo que la Iglesia Católica pretende imponer a las féminas atavíos de la época medieval; “sólo falta que quieran imponer instrumentos como el cinturón de castidad que obligaban portar a las mujeres”.

Indicó que estas posturas reflejan que la Iglesia Católica no se
da cuenta de que el fondo del problema radica en el corazón del
hombre, en el cual las iglesias deben hacer una transformación
espiritual.

“Jesucristo nuestro Señor y Salvador dice que el problema está en el corazón del hombre o de la mujer, no en el atavío; a nosotros nos parece hipócrita y fariseo, por decir lo menos, que se pretenda culpar a la mujer de los abusos en su contra por su forma de vestir”, recalcó.

Destacó que si bien las autoridades no pueden inmiscuirse en la
vida interna de las Iglesias, sí debería hacer un recordatorio a la
Católica sobre que México es un Estado laico y no confesional; que
existen libertades individuales, y que la forma de vestir de las
personas entra en esas garantías.

Sin embargo, precisó que si los feligreses católicos estádispuestos a aceptar las disposiciones de la jerarquía católica “será responsabilidad de cada persona, pero para nosotros este es un problema que debe resolverse en el corazón de cada ser humano”.

Aseguró que los cristianos evangélicos no prohíben a sus feligreses el uso de vestimenta alguna, pues “la Biblia es muy clara
en ese sentido: San Pablo dice que la mujer y el hombre deben
agradarse; la mujer a su marido, y el hombre a su esposa, no al
ministro de culto”.