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Viernes 24 de Noviembre de 2017

El Medallista Félix Díaz dijo creer que la fuerza de Dios le ha dado la fortaleza necesaria para no desmayar en sus propósitos

“Nosotros no dormíamos orando por él, todas las noches se lo encomendaba a Dios, reveló su madre, la señora Dominga Guzmán.

  • Sociedad    
  • 1 sep 2008   

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“El viernes nosotros nos estábamos inundando, sacamos agua hasta la dos de la mañana y amanecimos en vela por si volvía a meterse, empezar de nuevo”, reveló su madre, la señora Dominga Guzmán. “Nosotros no dormíamos orando por él, todas las noches se lo encomendaba a Dios, el barrio está lleno de lodo y no pueden entrar los carros, pero todo el mundo está contento aquí… algunos toman alcohol desde temprano y otros se alegran porque la prensa ha llegado por fin aquí, para que vean este desastre del síndico de aquí”.

La oración de la madre Doña Dominga aún no para, ella quiere que su hijo regrese con el collar de oro, como campeón de los Juegos Olímpicos para que pueda cambiar su situación económica y que toda la familia mejore, decía días antes su madre a la prensa.

Hoy Félix Díaz sostiene que la pobreza no es obstáculo para alcanzar el éxito. “Exito, solo el que lo halla sabe lo duro que fue”. Esa estrofa de la canción de Luisito Rey parece ser el traje a la medida de Félix Manuel Díaz Guzmán, a quien su dedicación y disciplina les permitio obtener medalla de oro en los pasados Juegos Olímpicos de Beijing 2008.

Díaz, jamás imaginó que de ser un muchacho de fácil enfado y peleador en la calle con cualquiera que lo molestara, se convertiría en un boxeador cotizado, que además de recibir medalla de oro y siete millones de pesos, colocaría a la República Dominicana en el lugar 47 de los países triunfadores en los juegos de China.

La entrega del premio metálico, de manos del presidente Leonel Fernández, también resulta otra victoria para Díaz, quien piso la alfombra del Palacio Nacional con la fama, el orgullo y la persistencia que hace a un buen deportista.

El triunfo de este joven dominicano lo hace merecedor de la admiración de adultos y niños, y con el, la Esquina Joven de HOY conversó esta semana sobre diversos tópicos.

El destacado deportista esta claro en que el deporte y la educación son fundamentales para mantenerse alejados de los vicios, tales como la drogadicción.

De lavador de carros a Campeón. En su intervención, Félix Díaz, oriundo de La Javilla, Sabana Pérdida, dijo que no le gustaba el boxeo y que incluso su padre lo inscribió en una liga de pelotas, “pero con el paso del tiempo me convencí, quizás por mi temperamento, de que el boxeo era mi gran pasión”.

En el barrio se dedicaba a lavar autos, labor que posteriormente dejó para concentrarse en sus entrenamientos. Tras señalar que paralizó sus estudios estando en tercero de bachillerato, manifestó su intensión de concluir la educación media e ingresar a la universidad.

En el encuentro, el joven deportista, de 24 años de edad, mostró su interés de ayudar económicamente a su madre y familiares.

Se definió como un creyente de Dios al hacer mención de una cita bíblica que dice “venid a mi todo el que esté cansado y yo lo haré descansar”, Díaz dijo creer que la fuerza de Dios le ha dado la fortaleza necesaria para no desmayar en sus propósitos.

“Cuando uno pone a Dios delante de todo, Dios hace lo demás, y lo ha demostrado porque nosotros que somos de aquí de un país pequeño y ganarle a potencias mundiales, sólo la fuerza divina de Dios puede lograrlo”, enfatizó.

Díaz obtuvo medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 en la categoría Welter Junior (140 libras) al vencer al tailandés Manus Boonjumnong.