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Domingo 24 de Septiembre de 2017

Evangélicos critican conducta de Católicos

La actitud de la Iglesia católica de no compartir los planteamientos del proyecto de ley general de asociaciones religiosas recibió fuertes críticas por parte de representantes de la comunidad cristiana evangélica dominicana.

  • Sociedad    
  • 20 nov 2008   

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La actitud de la Iglesia católica de no compartir los planteamientos del proyecto de ley general de asociaciones religiosas recibió fuertes críticas por parte de representantes de la comunidad cristiana evangélica establecida en el país.

Después de perder un pleito en la Suprema Corte de Justicia, que rechazó el recurso de inconstitucionalidad contra el Concordato, el presidente del Ministerio Jesús es Sanidad y Vida Eterna, Domingo Paulino Moya, vuelve a la palestra pública para atacar lo que ve como una postura inexplicable defendida por la Iglesia católica.

“Yo lamento que la Iglesia Católica continúe dando a entender que no está en disposición de comprender los tiempos modernos que hoy vive la humanidad. Cuando digo que lamento, es porque a quien menos le conviene presentar la apariencia de indolencia, de antihumanismo y de antidemocrática es a la Iglesia católica”, sostuvo Paulino Moya.

Aunque dijo que respeta a esta religión, por sus aportes en el orden social y moral, consideró que ya es tiempo de que a los evangélicos se les reconozca el espacio que realmente les corresponde, pues afirma que de ser una ínfima parte de la población, hoy cuenta con más de dos millones de adeptos en el ámbito nacional.

El reverendo Paulino Moya aspira a que en República Dominicana suceda lo mismo que en Costa Rica, donde los beneficios políticos y sociales de esa nación estaban en manos de los católicos y, por la iniciativa asumida por un pastor evangélico, se pudo lograr igualdad de condiciones y derechos frente al Estado.

“Qué bonito sería que el presidente de la República, doctor Leonel Fernández Reyna, en vez de guardar silencio ante una problemática de carácter global y humanitaria, que incluso ya ha sido cuestionada en la ONU (Organización de las Naciones Unidas), diera su opinión.

El silencio en este asunto podría darse a entender tarde que la comunidad evangélica no le importa al presidente Fernández”, reflexionó Paulino Moya.

Cuando se le preguntó por qué en este debate no se advierte una voz evangélica unificada, explicó que esto se debe a que en esa religión existía una orfandad de gente que proclamara y defendiera los derechos de la Iglesia evangélica en el país.

“Quiere culparse a que estamos disgregados, y eso es una gran mentira, porque la Iglesia católica tiene también sus diferencias”, afirmó Paulino Moya.

También cuestionó la actitud de la Iglesia católica el coordinador del Diálogo Dominico-Haitiano de las Iglesias Evangélicas, José Alberto Díaz Rodríguez, quien dijo que “el Concordato Católico es una injusticia contra una nación pobre”.

Consideró que la Iglesia Católica ha debido revisar, junto al gobierno, el Concordato que le otorga poderes y prerrogativas especiales, y cuestionó que haya líderes evangélicos que quieran participar de estos beneficios gubernamentales, a sabiendas de que sólo sirven para beneficiar a un sector religioso.

No subordinarse al poder estatal

El coordinador del Diálogo Domínico-Haitiano de las Iglesias evangélicas, José Alberto Díaz Rodríguez, dijo que el hecho de que las iglesias evangélicas intenten, aun en su mente, tener un contrato con el Estado de ese mismo nivel, “significa que esa congregación religiosa no está viendo que eso es una injusticia y quiere participar de la injusticia”.

Observó que depender directamente del Estado la subordinaría al poder estatal y “tendría la Iglesia que responder a gobiernos y no a Dios, y tendría que responder al partido que le hizo mejor favor y no a los valores de la Iglesia. Estoy un poco en desacuerdo por eso, y me gustaría que la Iglesia siga jugando un papel de contrapeso”.

Debe ser un aporte justo

El evangélico José Alberto Díaz Rodríguez sostuvo que el Concordato Católico debe convertirse en un aporte justo que ayude al Estado dominicano a funcionar mejor.