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Jueves 14 de Diciembre de 2017

Un juez obliga por primera vez a un colegio público a retirar los crucifijos en España

Tras tres años de reclamaciones e iniciativas judiciales, la Asociación Cultural Escuela Laica de Valladolid ha logrado que un juez dicte una sentencia para la retirada de los símbolos religiosos del colegio público Macías Picavea de la capital castellana y leonesa

  • Sociedad    
  • 27 nov 2008   

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Tras tres años de reclamaciones e iniciativas judiciales, la Asociación Cultural Escuela Laica de Valladolid ha logrado que un juez dicte una sentencia para la retirada de los símbolos religiosos del colegio público Macías Picavea de la capital castellana y leonesa. Así lo dieron a conocer ayer el presidente de esta entidad, Carlos Parrado, y el padre demandante, Fernando Pastor, cuya hija cursa sus estudios en el citado centro escolar. Ambos destacaron que ésta es la primera sentencia judicial en España en este sentido.

La resolución del juez Alejandro Valentín, titular del juzgado de lo Contencioso Administrativo número 2 de Valladolid, indica que el colegio Macías Picavea tiene la obligación «de retirar los símbolos religiosos de las aulas y espacios comunes».

Según el fallo de 14 de noviembre, «el crucifijo tiene una connotación religiosa, aunque también otras; es decir, no ha perdido sus connotaciones religiosas, aunque pueda tener otras». Por todo ello, el fallo incide en que «la presencia de estos símbolos en las zonas comunes del centro educativo público, en el que reciben educación menores de edad en plena fase de formación de su voluntad e intelecto, puede provocar en estos el sentimiento de que el Estado está más cercano a la confesión con la que guardan relación los símbolos presentes en el centro público que a otras confesiones» no presentes en el colegio.

El juez concluye que «la decisión del Consejo Escolar (del Macías Picavea) vulnera los derechos fundamentales reconocidos en los artículos 14 y 16 , apartados 1 y 3, de la Constitución Española», que garantizan derechos fundamentales como «la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y comunidades».De hecho, la sentencia recuerda que el Estado no puede concurrir en calidad de sujeto de actos o actitudes de signo religioso, aludiendo a «la laicidad y neutralidad del Estado».