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Jueves 14 de Diciembre de 2017

La oración de Rick Warren en la investidura de Barack Obama

Oró por Obama, por el vicepresidente Biden y sus familias, invocando al Dios de Israel y a Jesús en árabe y hebreo.

  • Sociedad    
  • 21 ene 2009   

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Cientos de miles de personas, el presidente y su familia se unieron a la oración de Warren, con los ojos cerrados y en actitud respetuosa, pidiendo perdón a Dios por los pecados, recordando a Martin Luther King como un santo en el Cielo y sin olvidar que, algún día, todas las personas y las naciones rendirán cuentas ante Dios.

El pastor evangélico, autor del libro “Una vida con propósito”, que ha vendido más de 12 millones de ejemplares, oró en el Nombre de Jesucristo, al que mencionó por su nombre en árabe (Isá), en hebreo (Yeshuá) y en inglés, y acabó con un padrenuestro.

Esta es la oración completa, que la prensa en español apenas ha recogido o mencionado.

Dios Todopoderoso, Padre Nuestro, todo lo que vemos y lo que no podemos ver existe solo por Ti. Todo viene de Ti, todo te pertenece, todo existe para tu gloria. La Historia es tu historia.

La Escritura nos dice: “Escucha, Israel, el Señor es nuestro Dios, Uno es el Señor”. Y tú eres compasivo y misericordioso y amas a todos los que has hecho.

Ahora, hoy, nos regocijamos. No sólo porque en América ha habido una transferencia de poder pacífica por 43ª vez.

Celebramos un punto crucial en la historia con la inauguración de nuestro primer presidente americano-africano de los Estados Unidos.

Estamos muy agradecidos de vivir en esta tiera, una tierra de posibilidades sin igual, donde el hijo de un inmigrante africano puede subir al más alto nivel de nuestro liderazgo. Y sabemos hoy que el doctor King y una gran nube de testigos están gritando en el Cielo.

Da a nuestro presidente, Barack Obama, la sabiduría de dirigirnos con humildad, el coraje de dirigirnos con integridad, la compasión para dirigirnos con generosidad. Bendice y protégele, a él, a su familia, al vicepresidente Biden, al Gabinete y a cada uno de nuestros líderes libremente elegidos.

Ayúdanos, oh Dios, a recordar que somos americanos. Unidos no por la raza o la religión o la sangre, sino por nuestro compromiso con la libertad y justicia para todos.

Cuando nos centramos en nosotros mismos, cuando nos peleamos, cuando te olvidamos, perdónanos.

Cuando presumimos de que nuestra grandeza y prosperidad es sólo nuestra, perdónanos.

Cuando no tratamos a nuestros compañeros, seres humanos, y a toda la tierra con el respeto que merecen, perdónanos.

Y a medida que afrontamos estos días difíciles, que nazca una nueva claridad en nuestras intenciones, responsabilidad en nuestras acciones, humildad en nuestros esfuerzos y civilidad en nuestras actitudes, incluso cuando diferimos.

Ayúdanos a compartir, a servir y a buscar el bien común de todos. Que todas las personas de buena voluntad se unan para trabajar juntas por una nación más próspera, saludable, justa, y por un planeta pacífico.

Que nunca olvidemos que un día, todas las naciones, todas las personas, estaremos de pie ante Ti para rendir cuentas.

Ahora presentamos a nuestro nuevo presidente, y a su esposa Michelle y a sus hijas, Malia y Sasha, bajo tu amoroso cuidado.

Lo pido humildemente, en el Nombre de quien cambió mi vida: Yeshuá, Isá, Jesús. Jesús, que nos enseñó a rezar:

“Padre Nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea tu Nombre. venga a nosotros tu Reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el Cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, y perdona nuestras ofensas, como perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del Mal. Porque tuyo es el Reino, el Poder y la Gloria, por siempre. Amén.”