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Lunes 11 de Diciembre de 2017

Evangélicos denominados “creyentes sin denominación” han aumentado en Nicaragua

Un estudio comparativo hecho por la firma M&R Consultores, indica que están en aumento los “creyentes sin denominación”, que se definen como jesuscéntricos o cristocéntricos y pueden pertenecer o no a una religión específica, pero no se distinguen o excluyen por ella.

  • Sociedad    
  • 20 abr 2009   

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En 1991 nueve de cada diez nicaragüenses se identificaban como católicos, pero hoy sólo cinco de cada diez se reconocen así; y quienes se definen como evangélicos o “creyentes sin denominación” han aumentado en esos mismos años.

Un estudio comparativo hecho por la firma M&R Consultores, con encuestas realizadas de 1991 al 2009, muestra como la Iglesia Católica vendría perdiendo terreno, mientras la evangélica gana adeptos y otras personas no se identifican con ninguna religión específica, aunque sí creen en Jesucristo.

Según el análisis, en 1991 el 90 por ciento de los nicaragüenses se definía como católico, pero al 2009 sólo lo hace el 54.4 por ciento. En cambio, el 4 por ciento que hace dieciocho años se identificaba como evangélico, aumentó a esta fecha a 27.7 por ciento, es decir de cuatro a 27 ó 28 por cada cien nicaragüenses.

El pastor Mauricio Fonseca Pereira, presidente de la Alianza Evangélica de Nicaragua, calcula incluso que el número real de evangélicos es más alto: de 35 ó 40 por cada cien.

El analista de temas religiosos y políticos, Róger Guevara, interpreta esas cifras como efecto de la “falta de acción pastoral” de la Iglesia Católica, que a su juicio está más dedicada a la acción cívica frente a un pastoreo más activo de la evangélica.

Para Monseñor Miguel Mántica, vicario general de la pastoral de la Arquidiócesis de Managua, las razones son la incertidumbre religiosa y una corriente “relativista”, pero admite que la labor pastoral es un reto de la Iglesia Católica en general.

RESULTADOS GRADUALES

Según los resultados del análisis, la reducción de la población católica en Nicaragua no ocurrió de un sólo golpe entre 1991 y 2009, sino que ha sido un proceso gradual. En el 2001, por ejemplo, eran 74.4 los nicaragüenses que se identificaban como católicos, y dos años después, en el 2003, la cifra se había reducido al 70.5 por ciento.

De la misma manera ha aumentado el porcentaje de nicaragüenses que se identifica como evangélico: cuatro por ciento en 1991; 15.1 por ciento en el 2001; 16.5 por ciento en el 2003, hasta el 27.7 por ciento en la actualidad.

Aún así, el pastor Mauricio Fonseca Pereira considera que con los resultados de la población evangélica “la encuesta anda muy baja”.

“Hemos crecido enormemente: iglesias que tenían 20 miembros ahora tienen 200 miembros, es el poder de Dios”, asegura.

Fonseca atribuye el crecimiento de los evangélicos al desarrollo de labores sociales en todo el país y señala como ejemplo que en estos días una delegación les visita desde Estados Unidos, para estudiar proyectos de saneamiento de agua en Matagalpa, Diriamba, Ciudad Sandino y la Cárcel Modelo de Tipitapa.

La Alianza Evangélica que preside Fonseca fue fundada en 1990 y hoy reúne a 76 organizaciones, que incluyen una universidad evangélica y el canal de televisión Enlace 21.

OTROS CREYENTES

Otro grupo que según los resultados del análisis comparativo está en aumento es el de los “creyentes sin denominación”, que se definen como jesuscéntricos o cristocéntricos y pueden pertenecer o no a una religión específica, pero no se distinguen o excluyen por ella.

En 1991 ningún nicaragüense se identificaba como “creyente sin denominación”, pero al 2001 lo hacía el 7.0 por ciento de la población; al 2003 el 8.8 por ciento y en la actualidad se estima así el 13.5 por ciento. Es decir, unos 13 de cada cien nicaragüenses.

Reynaldo Oporta, de la Asociación Jesús está Vivo, comenta sobre los resultados del estudio que “en estos tiempos que son difíciles es razonable que la gente se acerque a los templos, por los problemas del país o los personales”; y explica que en el grupo al que pertenece se reúnen creyentes de diferentes denominaciones religiosas, pero que no hacen distinciones a partir de éstas.

Así se explica que la asociación coordine actividades con iglesias de diferentes denominaciones y que la revista Buena Nueva incluya reportajes con laicos, sacerdotes o pastores.