nav
Jueves 14 de Diciembre de 2017

Milagros en medio de lo que se considera la peor tragedia de Haiti

La luz de hechos verdaderamente sorprendentes alumbra con esperanza la oscuridad que dejo el terremoto.

  • Sociedad    
  • 25 ene 2010   

¿Qué sientes con esta noticia?

La última semana la prensa de todo el mundo ha mostrado desgarradoras imágenes de un Haití destruido. Edificios en ruinas, cadáveres en las calles, familias que lo perdieron todo, saqueos, insalubridad, miedo y dolor.

La solidaridad de muchos países que han enviado toda clase de ayuda, gobiernos que pretenden publicitarse, organizaciones que se han visto rebasadas en su capacidad de control y hasta religiosos que han catalogado este desastre natural como resultado de pactos satánicos; se han robado los titulares en los medios de comunicación.

Sin embargo, en medio de todo esto se han dejado ver luces de esperanza. La televisión, diarios y el Internet, no han omitido hechos que pareciendo pequeños entre tan abrumadora tragedia, son tan brillantes que llenan de fe y esperanza a la sociedad haitiana.

El rescate de un hombre prácticamente ileso que estuvo más de 40 horas bajo los escombros.
Una joven madre que dio a luz ante las cámaras de tv entre las carencias de uno de los hospitales que quedaron en pie.

El canto de niños haitianos que aun pueden reír y jugar en la playa.
Los cuerpos de rescate con rostros de alegría sacando a una anciana de 69 años y a una bebe de escasos 23 días de nacida, de entre las piedras de hogares derribados.

O la ovación espontánea de rescatistas, familiares y ciudadanos en general presentes cuando un niño de 5 años levanto sus manos al cielo y sonrío al ser liberado de las piedras que lo aprisionaban.

Hechos que después de la segunda sacudida que en la escala Richter llego a sobre pasar los 6° y lleno de pánico nuevamente a la población así como la “militarización” del país por parte del gobierno de EE.UU., vienen a ser verdaderos milagros que no encuentran explicación sino en la bondad y grandeza de Dios que aun en medio de las peores condiciones no acorta su mano ni su gracia.

Hay una nueva generación haitiana que lejos de quedarse destruida se encuentra ante la gran oportunidad de reconstruirse y muchos lo están intentando empezando con el fundamento de la fe.