Muere Carlos Monsiváis defensor de la minoría cristiana mexicana

En noviembre del 2006, al recibir Monsiváis, el Premio de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, Carlos Monsiváis retorna al significado de su formación protestante. Entre las reivindicaciones estaba el derecho a la diferencia en un contexto de apabullante hegemonía católica; la estricta separación Estado-Iglesia(s), la vigencia del Estado laico.

  • Sociedad    
  • 30 jun 2010   

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México pierde una de las voces más lúcidas e implacables de su literatura. El conocido escritor y cronista mexicano Carlos Monsiváis (nacido en México, 1938) murió este 19 de junio producto de una fibrosis pulmonar, que lo tenía postrado en una cama del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, en México DF, desde el 2 de abril, tenía 72 años.

Monsiváis vivió muchos años en el barrio de Portales de México capital, donde se establecieron muchos inmigrantes provenientes de los estados y que ahora forman parte de las clases populares de la urbe.

Allí vivía ahí con su madre, Esther Monsiváis, quien crió a su hijo único en la fe protestante, dentro de un país predominantemente católico.

Como relata el historiador y escritor mexicano Carlos Martínez García, coautor de uno de los libros de Monsiváis (Protestantismo, diversidad y tolerancia) el protestantismo del conocido autor no es, como muchos piensan, una más de las excentricidades del escritor. La “confesión” hecha por Monsiváis en su Autobiografía que data de 1966, en el sentido de que él se reconocía “precoz, protestante y presuntuoso”, es verídica en cuanto a su precocidad y su protestantismo pero no certera en lo que toca a la tercera cualidad.

Fue el único intelectual de primer orden en México que defiende los derechos de las minorías religiosas, en particular de integrantes y organizaciones del protestantismo”. Se trata del libro `Protestantismo, diversidad y tolerancia´ publicado por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos en el 2002.

El interés de Carlos Monsiváis en el tema le viene de haber nacido, como él mismo dice, “del lado de las minorías” religiosas; particularmente de formarse en el seno de una familia “esencial, total, férvidamente protestante”. “Los niños católicos denostaban a la evidente minoría protestante siempre representada por mí”.

Carlos Monsiváis en su obra habla sobre los protestantes españoles perseguidos por la Inquisición: Casiodoro de Reina (traductor de la Biblia, publicada en 1569), y Cipriano de Valera (revisor de la traducción de Reina, 1602). Ambos son referentes centrales en parte significativa de la extensa producción de Monsiváis, porque “…la memorización [de versículos bíblicos en la versión Reina-Valera] me divertía, al ser un entrenamiento trasladable al plano escolar. Aún retengo muchísimos versículos de memoria”.

A Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera se suman en su “iconografía heterodoxa” conocidos personajes, movimientos y hechos centrales del protestantismo: Jan Hus, Lutero, Calvino, Teodoro de Beza, Zwinglio, John Bunyan, John Milton, los puritanos, los cuáqueros, la Escuela Dominical, los hugonotes, el almirante de Coligny, la Noche de San Bartolomé, Aggripa D’Aubigné, John Wesley, John Brown, Karl Barth, Martin Luther King, Desmond Tutu.

En noviembre del 2006, al recibir el Premio de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, Carlos Monsiváis retorna al significado de su “formación dentro de las reivindicaciones y temores de la minoría protestante”. Entre las reivindicaciones estaba el derecho a la diferencia en un contexto de apabullante hegemonía católica; la estricta separación Estado-Iglesia(s), la vigencia del Estado laico y un anticlericalismo justificado por los excesos de las cúpulas eclesiásticas católicas en la historia de México.

Entre los temores se contaba el del arrinconamiento persecutorio mediante linchamientos simbólicos y reales ante la indolencia de las autoridades encargadas de garantizar el libre ejercicio de las creencias.

Monsiváis fue distinguido con numerosos premios, entre ellos el Príncipe Claus que otorga Holanda (1998), la medalla Gabriela Mistral de Chile (2001) y el Premio FIL de Literatura de Guadalajara (antes Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo) de 2006, así como con un Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Arizona (2006).

F: Protestante Digital