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Sábado 21 de Octubre de 2017

El cerebro del rescate de mineros chilenos: “Algo nos ayudó, la fe, la oración…”

El ingeniero André Sougarret explicó que la información que poseía para realizar las perforaciones en la mina no tenía los estándares como para desarrollar trabajos de ingeniería y la información topográfica no era precisa, lo sorprendente es que aún así tuvieron éxito.

  • Sociedad    
  • 18 oct 2010   

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Poco a poco se han ido revelando las razones por la cuales los 33 mineros chilenos lograron salir de las profundidades de la tierra, una de las principales es André Sougarret (46), el cerebro del rescate del siglo en la mina San José, llevaba una vida anónima hasta que el 9 de agosto de este año lo citaron a La Moneda, lo bajaron al subterráneo, lo subieron a un auto con escolta y, sin entender nada, se embarcó con el Presidente rumbo a Copiapó.

Tras setenta días de trabajo, de haber rescatado a los 33 mineros, el ingeniero de Codelco escogido para realizar el rescate del siglo, es un creyente.

Aunque es un técnico racional, habla de cosas inexplicables de la operación: “Algo nos ayudó: la fe, la oración, las ganas de todo el mundo de que esto se mejorara…”.

André Sougarret Larroquete (Santiago, 1964), tras el rescate, la gente lo reconoce en la calle y le pide fotografías. El ingeniero se siente incómodo y no cree tener méritos para transformarse en un personaje de interés público tras el exitoso trabajo que hizo.

El Ingeniero de la Universidad de Chile, está casado, tiene tres hijas, sin militancia política, vive en Rancagua y es gerente de minas de Codelco en El Teniente.

Sougarret, escogido para el rescate que se convirtió en la hazaña del mundo encontró las razones técnicas para pensar que abajo había vida. “La mina tenía ventilación, la calidad de la roca era muy buena y, tercero, había agua. Preguntándoles a los trabajadores de la mina empecé a armar un cuadro de cuál era la situación: dónde estaban los mineros atrapados, el lugar en que había ocurrido el derrumbe, etcétera. Ya con esos elementos uno podía afirmar que había una posibilidad”, relata el ingeniero.

Cuando se cerró la mina San José, no había una estrategia muy clara. “Lo que definimos fue que había tres tipos de técnicas de perforación. La idea era tener tres planes paralelos. Tres planes paralelos que buscaban conceptos distintos: algunos con mayor rapidez y otros con mayor precisión. Estábamos luchando contra el tiempo. Si queríamos ser muy precisos, nos íbamos a demorar mucho. Si queríamos ir más muy rápido, estas cosas se nos podían desviar”, narra.

Sin embargo, tras analizar que los 33 mineros, podían estar con vida, el ingeniero André Sougarret y su equipo, se enfrentaron a varios problemas, y los dueños de la mina habían entregado mala información.

“La información no era errónea ni nada por el estilo, pero no tenía los estándares como para desarrollar trabajos de ingeniería a partir de ellos. En una mina hay que entregar el avance mensual, tener los planos de todas las labores que estás desarrollando, y eso no estaba. Por lo tanto había planos que no coincidían con la realidad. Segundo, que la información topográfica no era precisa.

Sougarret, dijo al diario El Mercurio que él oró durante esos meses mientras le buscaba una salida a los mineros sin embargo, ocurrieron algunas situaciones que, en algunos aspectos, no tienen mucha explicación. “En los sondajes (perforaciones) ocurrieron cosas que no tienen ninguna lógica ingenieril. Creo que ‘algo’ sucedió”, dice.
“Nosotros pensábamos que el sondaje iba a tomar una dirección y se iba en otra que nos beneficiaba. Eso ocurrió con el último, que finalmente se convirtió en el Plan B. No teníamos mucha esperanza de que llegásemos, pero el sondaje rompió. Necesitábamos que se verticalizara y cambiara de dirección en el fondo. Y eso ocurrió en el último tramo, cuando es más difícil. Y cayó justo en una esquina de la galería. O sea estamos hablando de centímetros. Tuvimos suerte ahí… o ayuda”.

“Han pasado cosas… Los números, no sé…No tengo una explicación lógica, pero todo el mundo se pregunta, ¿por qué estos números? Algo nos ayudó: la fe, la oración, las ganas de todo el mundo de que esto se mejorara…”