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Sábado 23 de Septiembre de 2017

“Usted puede cuestionar a Dios, pero no a Barack Obama”, promueve una empresa cartelera

La crítica publicitaria no solo daña y cuestiona al funcionario del gobierno, por el mensaje de doble sentido sino que menosprecia el papel de Dios.

  • Sociedad    
  • 9 mar 2011   

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Washington – Para Clear Channel Communications, uno de los mayores conglomerados de medios de comunicación en los EE.UU., le parecer bien cuestionar a Dios en las carteleras e ir por todo el país difundiendo esta propaganda de doble sentido, pero no está bien cuestionar a Barack Obama.

José WND Farah, financia esta campaña de vallas publicitarias que lleva 2 años, aunque la crítica es contra del gobierno de Obama, CBS. Lama y Clear Channel, están haciendo su inventario de vallas publicitarias a disposición de manifiestamente contrario a Dios, porque en realidad el mensaje es irónico y de doble sentido, y a eso se ha unido el Centro Humanista de Investigación: “Vivir sin religión”, quien ha apoyado esta campaña lanzada esta semana en Indianápolis, Houston y otras ciudades importantes.

La crítica publicitaria no solo daña y cuestiona al funcionario del gobierno, por el mensaje de doble sentido sino que menosprecia el papel de Dios. Por eso los ateos le han solicitado Clear Channel Communications, que haga su campaña titulada: “No necesitamos a Dios para que nos de esperanza, a atención, amor y vida”.

El Centro Humanista de Investigación: “Vivir sin religión”, sin fines de lucro, su objetivo es “fomentar una sociedad secular basada en la ciencia, la razón, la libertad de investigación, y los valores humanistas”, argumentan.

Farah, dice que su objetivo inmediato, es ayudar a persuadir a las legislaturas de varios estados para aprobar proyectos de ley simple y directa que requiere pruebas de legibilidad para los candidatos presidenciales especialmente, una ciudadanía legítima porque cuestiona que Obama, no nació en EE. UU., sin embargo, esta campaña: “Usted puede cuestionar a Dios, pero no a Barack Obama”. ¿A quién beneficia, a cuántos daña?