Medievalista asegura que Satanás es un “funcionario divino” y no un adversario de Dios

Más que el arquetipo del mal, el diablo es apenas un alto burócrata celeste: no es ni enemigo de Dios ni se llamó Lucifer y ni siquiera fue él quien indujo a pecar a Eva y Adán, según traza en su obra Kelly.

  • Sociedad    
  • 29 ene 2013   

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Aunque parezca increíble decirlo un medievalista, asegura en su libro: “Pobre Diablo, una biografía de Satanás” que el diablo nunca ha sido un oponente de Dios sino un “funcionario divino”, asevera Henry Ansgar Kelly desmitificando a Satanás y acusando a la Iglesia Católica la cual ha sido la culpable de tergiversar el origen de Lucifer.

Más que el arquetipo del mal, el diablo es apenas un alto burócrata celeste: no es ni enemigo de Dios ni se llamó Lucifer y ni siquiera fue él quien indujo a pecar a Eva y Adán, según traza en su obra Kelly, que ejerce como catedrático en la Universidad de California, siendo un especialista en Cultura Medieval y Renacentista.

Según el historiador no tiene rigor bíblico, el origen que conocemos del diablo, sino que fue fabricada por los patriarcas de la Iglesia Católica para atemorizar a los fieles.

Kelly, llama a la alta jerarquía celestial: ¿La administración de Dios? y allí Satanás juega un rol difícil, equiparable con el de Judas cerca de Cristo: le toca poner a prueba la virtud humana, como aparece en el libro de Job.

Filólogo e historiador, el investigador asegura que para rastrear el origen de esta figura mítica hay que remontarse al Nuevo Testamento, donde irrumpe como es una suerte de “burócrata” similar al descrito en el Libro de Job, encargado de la vigilancia del género humano, aunque se trata de un administrador tan embustero que Jesús anuncia su pronta destitución.

Kelly está convencido de que ésta es la postal canónica que la Iglesia quiere promover, por eso insta a recuperar la “biografía original” del funcionario siempre a punto de ser cesado en los despachos de la Divina Providencia.

“Una lectura estricta de la Biblia muestra que Satán es menos como Darth Vader y más y más como un fiscal excesivamente celoso”, sostiene Kelly-. No es tanto una figura orgullosa y enfurecida que se aleja de Dios, como un Joseph McCarthy o J. Edgar Hoover”.

“La intención básica de Satán es descubrir malhechuras y traiciones, por estrictos y poco escrupulosos que sean los medios. Pero así y todo es parte de la administración de Dios”, asegura el investigador.

Y apunta que nada de esto está en la Biblia: “Nadie en el Antiguo Testamento -y a decir verdad, tampoco en el Nuevo Testamento- identifica jamás a la serpiente del Edén con Satanás. La serpiente es sólo el animal más inteligente, y es motivada por la envidia después de que Adán la plantó por Eva”.

Para Kelly, Satanás fue transformado en sinónimo del mal merced a la acción del cristiano Justino de Samaria, mártir del siglo II que fue el primero en argumentar que el diablo se apareció como serpiente para tentar a Eva y Adán, y que al disparar la caída de ellos disparó su propio derrumbe.

Posteriormente, en el siglo III, el teólogo y exégeta Orígenes de Alejandría concluyó que un pasaje del libro de Isaías sólo podía aludir a Satanás, ya que se dice que Lucifer cayó del cielo, aunque según el historiador esto no puede aludir a Satanás, pues en los textos hebreos se llamaba Lucifer al monarca tiránico de Babilonia.

“A lo largo de todo, Satanás es alguien que trabaja para Dios”, quien más adelante en su obra admite que por sólidos que sean sus argumentos, “lo que digo escandalizará a algunas personas”, dijo el investigador.

Fuente: Sin Mordaza