Supuesta corona de espinas de Jesucristo es venerada en Francia

La corona es una banda circular de ramas encerradas en un tubo dorado, la cual ha sido exhibida al público durante tres días para conmemorar el 800 aniversario del nacimiento y bautismo del rey Luis IX de Francia, que la llevó al país en 1239.

  • Sociedad    
  • 24 mar 2014   

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PARÍS.- Una antigua reliquia que muchos cristianos católicos veneran como la corona de espinas de Jesucristo fue presentada ante el público en la catedral de Notre Dame (Nuestra Señora) de París.

La corona es una banda circular de ramas encerradas en un tubo dorado, la cual ha sido exhibida al público durante tres días para conmemorar el 800 aniversario del nacimiento y bautismo del rey Luis IX de Francia, que la llevó al país en 1239.

La reliquia fue mencionada por primera vez por peregrinos de Jerusalén en el siglo V y fue transferida a Constantinopla en el siglo X, según cita AP.

La corona ha sido presentada al público en ceremonias especiales un puñado de veces en los últimos cien años: en 1997 y en 1939, antes de la Segunda Guerra Mundial, para celebrar siete siglos desde que llegó a Francia.

La reliquia se encuentra resguardada en la Santa Capilla (Sainte-Chapelle, en francés), también denominada Capilla Real, un templo gótico situado en Île de la Cité, en el centro de la ciudad de París.

Es considerada una de las obras cumbre del periodo radiante de la arquitectura gótica y fue construida para albergar las reliquias de Jesucristo, por lo que ha sido considerada como un enorme relicario.

Las paredes han sido remplazadas por ventanas que filtran la luz a través de las vidrieras policromadas.

La historia de la capilla comienza en 1241 cuando fueron llevadas hasta Francia, desde Siria y Constantinopla, la corona de espinas, parte de la cruz, el hierro de la lanza, la esponja y otras reliquias del martirio de Jesucristo, que habían sido adquiridas por el rey Luis IX a Balduino II, último emperador latino de Constantinopla.

El rey francés acudió a recibir estas sagradas reliquias y él mismo entró en París con ellas, descalzo, depositándolas de forma provisional en la capilla de san Nicolás de su palacio, hasta tanto se construyera una capilla digna de las reliquias.

Fuente: AFP