Víctimas de la Iglesia Bautista de Westboro ofrecen respeto tras la muerte de su fundador Fred Phelps

Una de las tantas víctimas de Phelps fue Albert Snyder, padre de un soldado fallecido en combate, durante cuyo funeral se manifestó la Iglesia Bautista de Westboro dando “gracias a Dios” por su muerte, por considerar que era una señal del odio de Dios hacia los Estados Unidos por su tolerancia hacia la homosexualidad.

  • Sociedad    
  • 24 mar 2014   

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Tras el fallecimiento de Fred Phelps, fundador de la Iglesia Bautista de Westboro, se han producido muchas reacciones. Dados la profunda intolerancia y el absoluto desprecio por los sentimientos ajenos de que hacía Phelps y sus seguidores muchos han deseado pagarles con la misma moneda. Sin embargo, sus tres principales víctimas: los padres de Matthew Sheppard y el padre de Matt Snyder, que tuvieron que soportar en su día cómo Phelps y sus integrantes celebraban la muerte de sus hijos y los insultaban en su propio funeral.

Los hijos de Phelps a principios de la semanada pasada habían confirmado que su padre estaba en el “borde de la muerte” falleció poco antes de la medianoche del miércoles 19, reportó WIBW.

El hijo de Phelps, Nathan, un defensor LGBT, escribió en un post de Facebook que su padre había sido excomulgado de la iglesia en 2013.

Hace casi 60 años, en 1955, Phelps fundó su polémica iglesia en Topeka, Kansas, que ha ganado notoriedad en los últimos años por la formación de protestas en funerales de soldados, conciertos e iglesias, que consideran aprobar la homosexualidad. Los miembros de la iglesia, que se compone en su mayoría de la familia de Phelps, son conocidos por presentarse con pancartas que proclaman “Gracias a Dios por los soldados muertos” y “Dios odia a los homosexuales”.

También la iglesia ha creado controversia ya que ve los ataques terroristas del 11 de septiembre la prueba del juicio de Dios sobre los Estados Unidos por permitir la homosexualidad y el aborto.

Mientras que muchos han tratado de prohibir al grupo el protestar en los funerales, la Corte Suprema de Estados Unidos dictaminó en 2011 que en virtud de la Primera Enmienda, la Iglesia Bautista de Westboro y los miembros de sus congregaciones no podían ser demandados por infligir dolor a las familias.

Fuera de su trabajo en Westboro, Phelps obtuvo su título de abogado en la Universidad de Washburn también en 1964. Antes de ser excluido de la práctica por ser demasiado abusivo con testigos, Phelps trabajó como abogado de derechos civiles hasta 1979 donde una vez afirmó que había “expresado sistemáticamente las leyes de Jim Crow de esta ciudad (Topeka, Kansas).”

La National Gay and Lesbian Task Force expresó: “Fred Phelps no será extrañado por la comunidad LGBT, las personas con VIH o por los millones de personas decentes en todo el mundo que han encontrado lo que él y sus seguidores hacen profundamente hiriente y ofensivo”, declaraba la directora ejecutiva Darlene Nipper, aseverando que “a través de sus acciones, él trajo un innecesario dolor y sufrimiento a miles de familias, incluyendo a las familias de militares, en su momento de mayor dolor y duelo. Si bien es difícil encontrar algo bueno que decir de sus opiniones o acciones, ofrecemos nuestras condolencias a sus familiares en lo que debe ser un momento doloroso para ellos”.

Una de las tantas víctimas de Phelps fue Albert Snyder, padre de un soldado fallecido en combate, durante cuyo funeral se manifestó la Iglesia Bautista de Westboro dando “gracias a Dios” por su muerte, por considerar que era una señal del odio de Dios hacia los Estados Unidos por su tolerancia hacia la homosexualidad.

Snyder, mantuvo un largo proceso contra la iglesia baptista de Westboro por esta acción, aunque finalmente el Tribunal Supremo de los Estados Unidos denegó su demanda, considerando que este tipo de manifestaciones están amparadas por la Primera Enmienda.

Tras haberle dado a conocer el estado terminal del pastor baptista, Albert Snyder era interrogado al respecto, declarando lo siguiente: “No me gusta la Iglesia Bautista de Westboro, no tengo nada bueno que decir de ellos, pero si en estos momentos, o cuando él muera, dijera algo malo sobre ellos, me pondría al mismo nivel que él, y no quiero estar a su mismo nivel. No me gusta el odio”. Ante la idea de pagar con la misma moneda, Snyder consideraba que Fred Phelps “tiene el mismo derecho que todos deben tener a ser enterrado en paz. Dos errores no hacen un acierto.”

Otras de sus víctimas son Dennis y Judy Shepard, cuyo hijo Matthew fue brutalmente torturado y asesinado por ser gay. El horror por aquella muerte terrible ocasionó la aprobación de la ley contra los crímenes de odio que lleva su hombre. Los miembros de de Westboro se presentaron en un acto en su homenaje con carteles en los que se podía leer “Matt Shepard se pudre en el infierno”, y “No a la leyes especiales para maricones”.

Judy Shepard, hablaba en estos términos sobre el fallecimiento del líder homófobo: “En cuanto a la muerte de Fred Phelps, Dennis y yo sabemos qué solemnes son estos momentos para cualquier persona que pierde a un ser querido. Por respeto a todas esas personas y por nuestro deseo de borrar el odio, hemos decidido no hacer más comentarios”.

Fuente: Christian Post