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Miércoles 30 de Noviembre de 2016

Sacerdote chileno revela a la prensa cómo se debe hacer un exorcismo

“La actividad demoniaca se ha incrementado en Chile”, aseguró el religioso a la revista Portaluz al comentar su nombramiento, sin medir aparentemente el impacto que estas declaraciones causarían.

  • Sociedad    
  • 16 jun 2014   

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El sacerdote Luis Armando Escobar salió abruptamente del anonimato en que vivía como párroco de Rancagua al conocerse su designación como exorcista chileno de manera oficial. Lo que en simple implica obtener una licencia permanente para expulsar a los demonios cuando toma posesión una persona.

“La actividad demoniaca se ha incrementado en Chile”, aseguró el religioso a la revista Portaluz al comentar su nombramiento, sin medir aparentemente el impacto que estas declaraciones causarían.

Según el sacerdote pocas veces la Iglesia Católica habla abiertamente sobre el ritual del exorcismo. Y, de hecho, pese a la insistencia, hasta ahora Escobar se ha negado a dar más detalles de las decenas de personas a las que ayudó a liberarse de las posesiones malignas durante los últimos nueve años.

En medio del revuelo, el Episcopado chileno salió a aclarar las dudas y a explicar los requisitos que debe cumplir un sacerdote para practicar este ritual, cuyo protocolo fue actualizado por el cardenal chileno Jorge Medina en 1999. El anterior databa de 1614.

Satanás existe al publicar el texto titulado: “De exorcismis et supplicationibus quibusdam (Acerca de todo tipo de exorcismos y súplicas)”.

Medina señaló que la Iglesia efectivamente creía en “la real existencia de Satanás” y que un católico no podía negarlo ya que “está atestiguada en el propio Evangelio y el mismo Jesucristo habla del demonio”.

Sus apóstoles practicaron el ritual y se fue trasmitiendo a las futuras autoridades de la Iglesia. En esa línea, el portavoz del episcopado, Jaime Coiro, explicó que existen los exorcismos solemnes o mayores, en el cual “la Iglesia unida suplica al Espíritu Santo que nos ayude en nuestra debilidad y el demonio sea expulsado para que no dañe a las personas”.

El segundo tipo corresponde a los “exorcismos menores o también llamadas oraciones de liberación, que se realizan con formas sencillas para invocar la acción del Espíritu Santo en la liberación de las personas del influjo de Satanás.

El Código de Derecho Canónico establece que en el caso de los exorcismos mayores sólo pueden “ser realizados por un obispo o presbítero ‘piadoso, docto, prudente y con integridad de vida’, que cuente con una licencia particular y expresa de un obispo”.

Esta fue precisamente la autorización que obtuvo de manera permanente el párroco de Rancagua, cuyo nombramiento oficial fue visado por el obispo Alejandro Goic. Otros sacerdotes chilenos también han practicado el ritual, pero se les ha dado una autorización puntual para cada caso de posesión demoniaca. No obstante, se desconoce la cifra de cuánto sacerdotes los han realizado. “No hay un registro de cantidad de sacerdotes ni de sus nombres. En Chile habitualmente se ha preferido manejarlos con discreción con el objetivo de evitar un nuevo motivo de sufrimiento a la familia que ha solicitado a la Iglesia la intervención de un exorcista”, explica Coiro.

Fuente: El Comercio