Nepal pide a sus emigrantes buscar empleo en países cristianos para evitar muertes

“De las naciones islámicas recibimos una media de un ataúd por día, conciudadanos muertos a consecuencia de la tortura o de condiciones de trabajo a menudo terribles”, Badri Bahadur Karki, portavoz del Departamento de Trabajo de Nepal.

  • Sociedad    
  • 17 sep 2014   

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RELIGION EN LIBERTAD, Nepal.- Con el fin de salvar de la violencia y la explotación a sus ciudadanos que emigran, el Gobierno de Nepal ha lanzado un programa oficial que anima a los migrantes a elegir naciones cristianas, y no islámicas, como lugar de trabajo.

Así fue anunciado por el Ministro de Trabajo, Tek Bahadur Gurung. Según el político, “los migrantes nepalíes en los países árabes son personas de alto riesgo. Recibimos noticias de abuso espiritual y físico dirigido especialmente contra las mujeres.

Por lo tanto queremos promover a Europa y América como destinos, porque son mejores y más seguros”.

Por el momento los cinco principales destinos elegidos por los migrantes de Nepal son: Malasia, Arabia Saudita, Qatar, los Emiratos Árabes Unidos y Kuwait.

En total, aproximadamente dos millones de nepalíes viven y trabajan en el extranjero para enviar la mayor parte del sueldo a casa.

Trabajan en infraestructuras, en sector hospitalario y el doméstico. Menos del 1% vive en los países occidentales: la mayoría son médicos e ingenieros que han tenido la oportunidad de estudiar en el extranjero.

En Qatar los migrantes de Nepal son alrededor de 70 mil (de acuerdo a los últimos datos disponibles para 2010).

Cada año, otra de 10.000 eligen a Doha como destino. Allí unos 200 mueren cada año en accidentes de trabajo.

Según activistas de derechos humanos, muchos “desaparecen en el aire”. En Arabia Saudita hay más de 215.000, todos sujetos al sistema de kafala: esta “tradición” permite violaciones a decenas de miles de no-ciudadanos, a someterse a los abusos, la confiscación de pasaportes, castigándolos con los horarios y la violencia sexual. De acuerdo con la embajada en Katmandú en Riad, cerca de 80.000 ciudadanos “están atrapados en un estado crítico.”

Para Badri Bahadur Karki, portavoz del Departamento de Trabajo, la cuestión tiene implicaciones profundas para el desarrollo social y religiosa.

“Durante siglos cooperamos con los cristianos, y siempre fueron muy acogedores con nosotros; nepalíes de todas las religiones que trabajan en Europa no tienen problemas. Por el contrario, de las naciones islámicas recibimos una media de un ataúd por día, conciudadanos muertos a consecuencia de la tortura o de condiciones de trabajo a menudo terribles”.