Biblia y oración fueron los mejores aliados para náufrago que sobrevivió 66 días en alta mar

Su barco fue destruido por un temporal y lo rescataron a 300 km. de la costa. Pescó y racionó el agua para subsistir. “Cada día que pasaba me decía ‘por favor, Dios, envíame alguna lluvia'”, contó.

  • Sociedad    
  • 8 abr 2015   

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El estadounidense Louis Jordan, de 37 años, fue encontrado en el mar tras 66 días de haber estado desaparecido. Lo Increíble fue que sobrevivió comiendo pescado y tomando agua de lluvia. Un misterio que tuvo final sorprendente y feliz.

“Cada día que pasaba me decía ‘Por favor, Dios, envíame alguna lluvia, algo de agua. La última vez que recogí agua de lluvia fue con un bidón de 10 litros; fue la más limpia que había tenido hasta el momento, así que me bañé con ella”, declaró el náufrago en una entrevista tras su regreso, según cuenta el diario español El País.

Jordan contó a WAVY (un canal de televisión de Portsmouth), que navegaba hacia el norte cuando enfrentó el mal tiempo. Dijo que la embarcación se llenó de agua, se quebró el mástil y que de pronto se sintió volar por el aire y supuso que se había fracturado un hombro.

El hombre fue rescatado por la Guardia Costera a unos 300 kilómetros del cabo Hatteras, en la costa atlántica de Estados Unidos. La misma Guardia que había abandonado su búsqueda tras 10 días de rastreos y alertas luego de que su familia hiciera la denuncia policial el 29 de enero de este año.

El náufrago había izado las velas de su barco Angel a principios de enero para navegar desde Conway en Carolina del Sur hacia el norte, aunque nadie sabía su destino final. Y se lo había visto por última vez el 23 de ese mes.

Jordan también explicó que pudo mantenerse vivo gracias a que racionó la comida que ya llevaba en el barco y a que pescó con una mínima red. Pero dijo que se enfermó al ingerir algas marinas, y que al sacarlas del agua se dio cuenta de que “había pequeños moluscos en las hojas que tenían muy buen sabor”.

Otra de las curiosidades del sobreviviente fue que vivía en su barco modelo 1950 hasta que salió mar adentro. Pero no tenía demasiado conocimientos de navegación como para ir en búsqueda de la aventura. Por eso sus familiares hablan de un verdadero “milagro”.

Fue tanta su suerte que un portacontenedores alemán lo encontró sentado sobre el casco de Angel, de unos 11 metros de eslora. “Anticipábamos algo peor con ampollas y severa insolación y deshidratación”, comentó el suboficial Kyle McCollum, que fue quien tuvo el primer contacto con el navegante.
Durante su traslado en helicóptero, el navegante relató a los oficiales de la Guardia Costera que sus “mejores aliados” durante los más de 60 días a la deriva en el Atlántico fueron la Biblia, que leyó entera en más de una ocasión, y una manta que uso para protegerse de los rayos solares, además de haberle clamado a Dios por agua dulce.

Los médicos revelaron que el náufrago, efectivamente, sufría una lesión en el hombro en el momento de ser rescatado, y que deberá ser evaluado para determinar si el tiempo que pasó desaparecido había tenido mayores consecuencias. Lo notable es que sus primeras imágenes resultó la de un hombre con buen aspecto y sin ayuda para caminar, pese a todos los contratiempos vividos.

Tras su fantástica aventura de supervivencia en el mar, Louis Jordan se vio muy diferente a la hora de mirarse al espejo: no sólo tenía una larga muy barba, también bajó unos 40 kilos.

Fuente: EFE/ABC