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Martes 21 de Noviembre de 2017

Estado Islámico llegó a su fin, pero no hay motivos para celebrar

El “califato” ya no existe, aunque su ideal islámico persiste

  • Sociedad    
  • 10 nov 2017   

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IRAK.- El dominio territorial del Estado Islámico llegó a su fin. Durante las últimas semanas estaba reducido a dos villas y una aldea en el desierto, junto a la frontera entre Irak y Siria. Su califato autoproclamado desapareció, unos tres años después de su creación.

Las fuerzas sirias capturaron la última gran ciudad dominada por esos extremistas en su país y el ejército de Irak detuvo el control de todas las ciudades que quedaron bajo el régimen de los yihadistas.

Las pérdidas de los dos lados de la frontera revelan que el califato que llegó a gobernar un tercio de Irak y Siria, subyugando a millones de personas ahora está reducido a una aldea: Al-Qaim, en Irak. El Estado Islámico todavía mantiene su posición en una aldea al borde del río Éufrates, llamada Rawa. Cuando el ejército sirio anunció hoy (9) que retomó el control de la ciudad de Abu Kamal, interrumpió la comunicación entre los dos últimos reductos del Estado Islámico.

La coalición liderada por EEUU que viene bombardeando al Estado Islámico y apoyando a los aliados en tierra dijo que los jihadistas están reducidos a unos 5.000 soldados, esparcidos por el desierto y escondidos entre los refugiados que aún huyen de la guerra en Siria.

“Esperamos que ellos intenten huir, pero lo sabemos y haremos todo lo posible para aniquilar a los líderes del EI”, aseguró el portavoz estadounidense, coronel Ryan Dillon. “Mientras los soldados del EI continúan siendo cazados en esas pequeñas áreas, los vemos huyendo al desierto y escondidos por allí, en un intento de volver a ser un grupo terrorista de insurrección”, explica Dillon. “La idea del Estado islámico como un califato virtual no será derrotada en un futuro próximo. “Seguirá existiendo una amenaza”, concluye.

El primer ministro de Irak Haidar Abadi dijo que su país está casi totalmente libre del Estado Islámico y los esfuerzos del gobierno ahora son por la reconstrucción del país. La ONG Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, con sede en el Reino Unido, confirma que el EI no tiene más territorios en Siria, aunque la guerra contra el gobierno del dictador Bashar al-Assad continúe.

La ONU estima que más de 400 mil sirios murieron. Millones se vieron obligados a abandonar sus casas y el país, consolidando la peor crisis de refugiados en Europa desde el final de la Segunda Guerra Mundial, en 1945.

El líder del califato, Abu Bakr al-Baghdadi, fue dado por muerto, pero las organizaciones de noticias en Egipto afirman que sigue contando con los yihadistas en un escondite en Siria. El 28 de septiembre, circuló el último vídeo donde se dirigía a los militantes de su organización terrorista.

Nada que celebrar

El silencio de gran parte de los medios occidentales sobre lo que está ocurriendo en Oriente Medio se debe al clima de incertidumbre de lo que ocurrirá en un futuro próximo.

El gobierno del primer ministro de Hungría György Bakondi anunció este jueves por la mañana en el canal M1 que “miles de combatientes del Estado islámico con la ciudadanía de la Unión Europea regresan a sus hogares. Esto representa un riesgo de seguridad extremadamente grave, pues el movimiento a lo largo de las tres rutas de migración, por los Balcanes, Italia y España, ha aumentado muy recientemente”.

Las reivindicaciones de responsabilidad del EI como grupo terrorista y no como estado independiente viene siendo una constante en todos los atentados realizados en los últimos años. El califato puede haber llegado a su fin, pero la ideología terrorista de los extremistas musulmanes sigue viva.

En otros países de Oriente Medio y del Norte de África, esto se ha sentido más de cerca. En países como Egipto y Nigeria, grupos de aficionados del Estado Islámico está actuando de forma independiente, pero repiten el discurso sobre el establecimiento de la sharia en zonas (ley religiosa islámica) que pertenecen al califato.

Profecías aún no cumplidas

Un aspecto que llama la atención de los expertos del Islam es que, de manera similar a la teología cristiana, el Islam tiene profecías sobre el fin del mundo. Los diversos líderes del Estado Islámico siempre insisten que se están preparando para la “batalla final” entre el bien y el mal, que contará incluso con Jesucristo volviendo a la Tierra para unirse a su causa.

William McCants, del Centro Brookings para Política de Oriente Medio, afirma que esas predicciones apocalípticas no vienen del Corán, sino de la literatura religiosa conocida como el Hadith, una compilación de enseñanzas atribuidas al profeta Mahoma por sus seguidores más de cien años después de su muerte.

La decapitación como forma de castigo de los enemigos y la inauguración de un califato es sólo algunos de los varios acontecimientos que el Hadith apunta como inicio del fin del mundo. La idea es que el Islam se esta fortaleciendo al retomar las prácticas de los tiempos de su fundación por Mahoma. También enseña que el Apocalipsis será anunciado por la guerra en Damasco, capital de Siria, de un “anticristo”, llamado por el Islam de ad-Dajjal.

Las profecías afirman que ese ad-Dajjal gobernará en un momento en que la homosexualidad y la inmoralidad se vuelvan norma en el mundo. Él dividirá a los musulmanes en una gran guerra hasta que sea derrotado tras el surgimiento de una figura mesiánica llamada “Madhi”. Este poderoso guerrero se levantará en Arabia Saudita, en la ciudad sagrada de La Meca, donde reunirá a su ejército. Recibirá entonces el apoyo de Jesucristo que, según el Hadith, aparecerá “en algún momento durante el final de los días”.

[ Fuente: Sputniknews ]