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Jueves 21 de Junio de 2018

Comunidad cristiana mantiene viva “lengua de Jesús” en Tierra Santa

El arameo es considerada una lengua muerta en Occidente, pero hay quien se esfuerza para revivirla.

  • Sociedad    
  • 5 ene 2018   

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ISRAEL.- En las colinas de Galilea, la región exuberante de la Tierra Santa donde Jesucristo creció, los habitantes de la ciudad de Jish son parte de la pequeña comunidad que todavía preserva la lengua que Jesús hablaba.

Ellos forman parte de un esfuerzo heroico para mantener viva una tradición a punto de desaparecer de Oriente Medio. “Todavía me emociona mucho cuando escucho arameo”, dijo la profesora de jardín de infancia Neveen Elias.

“Cuando rezo en arameo, siento que estoy muy cerca de Jesús”.

Los cristianos maronitas de Jish celebran parte de la liturgia en arameo durante las misas en la Iglesia de San Maroun, el nombre del monje del siglo V que fundó el movimiento maronita. El movimiento milenario aún tiene congregaciones en el Líbano y en Siria. En lo alto del templo, hay una inscripción del Padre Nuestro en arameo, un recordatorio de cómo pudo haber sido originalmente.

Jish, que está a pocos kilómetros al sur de la frontera de Israel con Líbano, es una ciudad de 3.000 habitantes, donde el 60% de la población es cristiana, algo muy raro en la región. El resto es musulmán.

No es una lengua muerta

Shadi Khalloul es el hombre detrás de este “avivamiento” del arameo.

Él dice que recuerda cómo era más común oír el idioma durante su infancia. Su entendimiento cambió cuando fue a estudiar Teología en una Universidad de los Estados Unidos.

“Mi profesor era católico. Un día nos dijo que Jesús hablaba arameo, un idioma que desapareció. Eso me dejó ofendido. Inmediatamente levanté mi mano y dije: Profesor, ese lenguaje todavía existe. Todavía lo hablamos y rezamos en ello”.

Khalloul dijo que no culpa al profesor por pensar que el arameo estaba muerto. “Tal vez la culpa es de las personas que todavía hablan esa lengua, pues no mostramos al mundo que el arameo todavía está vivo y está siendo usado”.

Cuando regresé a Jish, hace 10 años, Khalloul decidió hacer su misión de vida un rescate del arameo. El ex capitán del ejército israelí fundó la Asociación Aramea Cristiana Israelí.

Él abrió una escuela en Jish, donde la nueva generación puede aprender la lengua. Actualmente, cerca de 120 niños reciben clases de idioma cada semana.

“Estamos haciendo una escuela dominical en la iglesia. Tenemos campamentos de verano en arameo, y también producimos recitales o conciertos en el arameo siríaco”, dijo Khalloul.

Él dice que esa tradición se está perdiendo entre los maronitas esparcidos por el mundo. Hay grandes comunidades de maronitas en Suecia, Brasil, Argentina y Canadá. Cerca de 11.000 de ellos viviendo actualmente en Israel.

Las únicas excepciones son el pueblo de Beit Jala, una ciudad en la zona de Belén, – donde nació Jesús – que está bajo el gobierno de la Autoridad Palestina y el pueblo de Maaloula en Siria, pero casi la totalidad de la población fue expulsada por el Estado Islámico .

El sueño de Khalloul es establecer una ciudad en Israel, donde todos hablen el arameo y puedan “preservar su lengua y su identidad”. Sólo dos familias en la pequeña Jish hablan el idioma en casa: la suya y la de su hermano. “Ellos ya hicieron una petición al gobierno israelí, y dijeron que la respuesta fue positiva, pero no hay previsión de cuando esto debe ocurrir.

[ Fuente: CBC ]