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Miércoles 30 de Noviembre de 2016

Pastor es criticado por crear un proyecto “Amorprazol” para ayudar a la familia

Se trata de una “medicina” recomendada para las familias que buscan “una revolución del amor”. El principal activo del medicamento espiritual son los principios bíblicos” en contra del divorcio y el fortalecimiento de los lazos familiares.

  • Familia    
  • 30 dic 2014   

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Conocido por ministrar a las parejas, el pastor Josué Gonçalves fue destacado en la prensa por un nuevo proyecto llamado: “La Amorprazol”.

Se trata de una “medicina” recomendada para las familias que buscan “una revolución del amor”. El principal activo del medicamento espiritual son los principios bíblicos” en contra del divorcio y el fortalecimiento de los lazos familiares.

El nombre de “Amorprazol” hace referencias a la famosa medicina para los problemas estomacales la “Omeprazol”, pero el pastor Josué Gonçalves dice que esta medicina no debe tragarse.

En realidad es una dinámica para hacerse con la familia, un juego para que la gente aprenda a vivir y relacionarse de la mejor manera.

El frasco se vende a casi dos dólares en el ministerio “Amo Família” y viene con la inscripción “Alivio instantáneo para los problemas familiares. Uso continuo”. La propuesta de la dinámica pretende unir a la familia.

Al final de la semana se reúne la familia y trata de averiguar lo que cada persona tomó, fomentando la vida familiar y proporcionando momentos de conversación entre padres e hijos.

Experto cuestiona la dinámica

La psicoterapeuta Silvana Rangel fue entrevistada por el portal Delas y dijo que la “Amorprazol” es positiva pues la interacción familiar ofrece cambios en la vida, pero son pequeños cambios.

“Si todos los días la familia se da un abrazo, un beso, provocará un cambio positivo, por supuesto. Sin embargo es temporal”, dijo ella que actúa como una experta en relaciones.

Silvana Rangel dice que el juego de la “Amorprazol” puede forzar la interacción y esto no es positivo por su dinámica sin acompañamiento de un profesional para mediar en el “juego” puede generar frustración, sobre todo por ser una práctica psicológica con trasfondo religioso.

“El punto delicado es vincular la religión con esta práctica psicológica. Al final uno puede acabar pensando: “Dios no me ama” o “no soy merecedor”, dijo.

Al criticar el método, la profesional no está acuerdo con los beneficios y dice que la práctica no puede resolver los problemas de la familia pues es “jugar con los problemas familiares bajo la alfombra”, ya que las acciones propuestas no influyen en la gente para resolver sus problemas interpersonales.