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Jueves 01 de Diciembre de 2016

Clientes no pagaron nada en un restaurante después que una familia oró

La familia se conmovió por el gesto amable. “Ella (la madre) estaba a punto de llorar”, dijo la subgerente, Sherry Thompson, a la estación de televisión local KFOR.

  • Familia    
  • 13 nov 2015   

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YUKON, OKLAHOMA.- Hoy en día, en los EE.UU., las expresiones públicas de fe cristiana no se consideran “políticamente correctas”. Pero un caso en la pequeña ciudad de Yukon, Oklahoma, ganó la atención nacional esta semana.

Una mujer fue con sus hijos a un restaurante llamado Jimmy’s Egg para desayunar y, como siempre lo hacen, inclinaron sus cabezas e hicieron una oración dando gracias a Dios. En el momento de pagar, vino la sorpresa.

Otro cliente, quien pidió no ser identificado, pagó por la comida de todos y dejó en la cuenta un mensaje “Por qué oró, nosotros pagamos. Continúe criando a sus hijos en Cristo. Que Dios los bendiga”.

La familia se conmovió por el gesto amable. “Ella (la madre) estaba a punto de llorar”, dijo la subgerente, Sherry Thompson, a la estación de televisión local KFOR.

La mujer fotografió la nota y la publicó en Facebook, donde se volvió viral. A medida que Internet no conoce barreras, en poco más de 24 horas también fue noticia en la prensa en europea.

“La mayoría de la gente es agradable, pero siempre hay algunas personas que no lo son”, dijo Thompson, señalando que ella no ve casos en los que los clientes pagan por las comidas de los extraños.

“Como un servidor siempre te hace sentir mejor, saber que hay gente amable”.

Por eso es que llamó la atención de la estación local, y luego el caso se puso de relieve en la televisión nacional.

Como se informó anteriormente, a principios de este año, un niño de Alabama se volvió noticia después de haber orado con un hombre sin hogar, el pequeño le pidió a su madre que pagara por la comida del indigente.

“Dios, Padre nuestro, te damos gracias por tantas bendiciones. Amén”, dijo el Josiah Faulk, de tan solo cinco años, mientras otros once clientes miraban el gesto amable de un niño que fue movido por la compasión.