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Sábado 19 de Agosto de 2017

“El Corán impone la religión con la espada”, denuncia arzobispo libanés

El sínodo católico sobre oriente medio planteo enérgicos señalamientos al Coran y la práctica que los árabes hacen de sus postulados, lo que representa una amenaza para los cristianos.

  • Iglesia/Estado    
  • 25 oct 2010   

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Raboula Antoine Beylouni, arzobispo libanés, denunció en el Sínodo de Obispos para Oriente Medio que el Corán da al musulmán “el derecho de matar” a los cristianos por la jihad (guerra santa) y ordena “que se imponga la religión por la fuerza, por la espada”.

El arzobispo agregó que l”a historia de las invasiones es testigo. Por eso los musulmanes no reconocen la libertad religiosa, “ni para ellos ni para los demás”, afirmó.

El líder religioso de Mardin de los Sirios, de la Curia de Antioquía de los Sirios, con sede en el Líbano, hizo estas duras acusaciones contra el Corán en el Vaticano, en la penúltima sesión del primer sínodo para esta zona del mundo donde los cristianos apenas son el 1,6 por ciento de la población y viven entre la mayoría musulmana y en Israel, también entre la mayoría judía.

En una de las más duras intervenciones de los 185 obispos que asisten al Sínodo, el arzobispo libanés se refirió a las numerosas reuniones de diálogo cristiano-musulmán-judío y aseguró que esos encuentros “son difíciles y a menudo ineficaces”.

Beylouni, agregó que por ello “no hay que extrañarse si todos los países árabes y musulmanes” se niegan a aplicar totalmente los “Derechos del hombre” instituidos por las Naciones Unidas.

Según el prelado, en esos encuentros no se discute sobre los dogmas, pero otros asuntos de orden “práctico y social son difícilmente abordables cuando se los incluye en el Corán o la Sunna”.

“Según el Corán, el musulmán forma parte de la nación privilegiada y habla la lengua de Dios, la lengua del paraíso, la lengua árabe y por ello afronta el diálogo con superioridad y con la seguridad de salir victorioso”.

El arzobispo libanés, subrayó que el Corán, inculca al musulmán “el orgullo de tener la única religión verdadera y completa, la religión enseñada por el más grande profeta, pues es el último llegado”.

Raboula Antoine Beylouni, denunció que en el Corán “no hay igualdad entre el hombre y la mujer, ni siquiera en el matrimonio, donde el hombre puede tomar varias mujeres y puede divorciarse de ellas a su gusto; ni en la herencia donde el hombre tiene derecho a una parte doble; ni en el testimonio ante los jueces donde la voz del hombre tiene el mismo valor que la voz de dos mujeres”.

El Corán -insistió el arzobispo libanés-, permite al musulmán “ocultar la verdad al cristiano y hablar y actuar contrariamente a lo que él piensa o cree”. El arzobispo, subrayó que el Corán, contiene versículos contradictorios y versículos anulados por otros, “lo que da al musulmán la posibilidad de usar unos u otros según más le convenga, y así puede decir del cristiano que es humilde, piadoso y creyente, como puede considerarle impío, apóstata e idólatra”.

En la penúltima sesión del sábado, también intervino el obispo de Antioquía de los Sirios (Líbano), Flavien Joseph Melki, que abogó por la instauración en los estados islámicos de una “laicidad positiva” que garantizaría -aseguró- la igualdad de todos los ciudadanos “al reconocer el papel benéfico de las religiones”.

Esa reforma de los regímenes teocráticos facilitaría, añadió, la “promoción de una democracia sana”. Melki, denunció que el fundamentalismo cada día “se hace más duro” en Oriente Medio y se preguntó si esos países aceptarían en un futuro próximo “abandonar sus regímenes teocráticos fundados en el Corán y la Sharia, que comporta una flagrante discriminación hacia los no musulmanes”.

“Me parece una utopía para los siglos venideros”, subrayó el prelado, que se mostró a favor de “actuar sin demora” para reformar los regímenes islámicos.

Melki, agregó que los cristianos de Oriente Medio deben ser ayudados por la Iglesia occidental y los países democráticos, según informa la agencia Efe.

Antonio María Veglio, presidente del Consejo Pontificio para los Emigrantes e Itinerantes, se refirió por su parte a las emigraciones de cristianos de Tierra Santa y dijo que “sería terrible” si esa tierra en la que nació, vivió, murió y resucitó Cristo, se quedara sin cristianos y se convirtiera en un “museo de piedra”.