Crecen denuncias contra templos evangélicos por ruidos molestos

En Rosario hay unas 800 iglesias evangélicas, mayormente concentradas en las zonas periféricas, “cerca de las personas que más sufren y más necesitan”, advirtió Aldo Martín, al frente del Consejo de Pastores Evangélicos de Rosario y el Área Metropolitana y pastor de la iglesia Pueblo Deseado.

  • Iglesia/Estado    
  • 22 dic 2016   

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MÉXICO. – “Gracias a Dios se fueron”, Mónica padeció el año pasado la presencia de una iglesia evangélica al lado de su casa, ubicada en zona sur. No era un templo ni un gran edificio, sino que los cultos, que se sucedían martes, sábados y domingos de mañana y noche, tenían lugar en una vivienda familiar lindera a la suya. “Empezamos a ver que llegaba mucha gente y a sentir ruidos fuertísimos, aunque cerraba puertas y ventanas.

Escuchaba súplicas, gran euforia, gritos de «mamá dios, papá dios», al punto que no podíamos ni hablar entre nosotros o mirar la televisión”, contó.

“Después de semanas de incomodidad fui a hablar con la vecina que me explicó que, como la iglesia no tenía local momentáneamente, realizaban los ritos en su casa. Le comenté nuestros padecimientos y los de otros vecinos y lo tomó a mal. Me dijo que tenían permiso de la Policía para funcionar hasta las 22. Me retiró el saludo pero, afortunadamente, al tiempo se retiraron. No estoy en contra de ninguna religión pero exigimos respeto”, concluyó.

En Rosario hay unas 800 iglesias evangélicas, mayormente concentradas en las zonas periféricas, “cerca de las personas que más sufren y más necesitan”, advirtió Aldo Martín, al frente del Consejo de Pastores Evangélicos de Rosario y el Área Metropolitana y pastor de la iglesia Pueblo Deseado.

Según estableció, entre el 15 y el 20 por ciento de los rosarinos son evangélicos y un diez por ciento asiste regularmente a alguno de los ritos que se celebran en la ciudad. Estas reuniones congregan a nutridos grupos de gente y suelen consistir en alabanzas a dios mediante cantos, al tiempo que el pastor toma la palabra a lo largo de toda la ceremonia. “Son más dinámicas, con un lenguaje más popular, con canciones que brindan el mensaje evangélico”, describió acerca de las celebraciones y reconoció que a veces los ruidos pueden molestar a los vecinos, aunque tratan de ser cuidadosos.

Sin embargo, según fuentes de la Municipalidad de Rosario, desde el 1 de enero de 2015 hasta noviembre del mismo año recibieron en la Secretaría de Control y Convivencia Ciudadana unas 50 denuncias de ruidos molestos en templos evangélicos. En tanto, en el mismo período de tiempo, pero de este año se detectaron 88 solicitudes, lo que representa un crecimiento en las mismas de más del 50%.

Sin permiso para orar

Desde el Palacio de los Leones confirmaron que los templos no requieren habilitación municipal para funcionar. Al respecto, Martín brindó precisiones: “No requerimos de una habilitación municipal, una iglesia no es como un comercio, cuando se abre una iglesia el requisito es que se inscriba en el Registro Nacional de Culto. Hay libertad de culto en el país. Un pastor puede alquilar un salón, tramitar su ingreso al registro y así empieza a evangelizar”, sostuvo.

Los templos se erigen tanto en grandes edificios como también en locales medianos e incluso, como el caso expuesto al principio, en una vivienda familiar. “Cada vez tenemos una mayor presencia, por ejemplo –llamó la atención Martín– en zona noroeste hay unas cien iglesias”.

“Manzana de por medio hay una congregación evangélica”, destacó y vinculó este fenómeno de expansión nacido en la década del ’80 a una forma diferente de llegar al corazón de los fieles, con un mensaje de perdón, de amor y superación; y además, en muchos casos, gracias a la asistencia y labor social que llevan adelante muchos pastores y fieles.

Fuente: R3