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Miércoles 13 de Diciembre de 2017

Autoridad de la Iglesia Católica opacada por sacerdotes pederastas

El obispo de Clogher, Joseph Duffy, expresó que el peor daño sufrido por la Iglesia Católica ha sido moral, “porque no sólo se ha perdido la confianza en los obispos, sino que también hay desconfianza entre los propios prelados”.

  • Moralidad    
  • 20 feb 2010   

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La autoridad moral de la Iglesia Católica, se ha visto opacada últimamente por los recientes descubrimientos de sacerdotes pederastas en Irlanda. Hasta el momento cuatro obispos irlandeses han presentado al Papa su renuncia.

Debido a semejante escándalo público mundial, Benedicto XVI, se reunió recientemente con el prelado de Irlanda. Los 24 obispos dispusieron de siete minutos cada uno para dirigirse al pontífice, en un encuentro extraordinario de dos días, ya que la Iglesia Católica busca restaurar la confianza y autoridad que ha venido perdiendo producto de los casos de de abusos sexuales a menores de edad.

Un informe encargado por el Gobierno irlandés reveló el año pasado, que la jerarquía eclesiástica y las instituciones católicas ocultaron durante décadas y de forma constante miles de casos de pederastia.

Entre los prelados que se reúnen con el Papa, figura el obispo de Galway, Martin Drennan, quien ha tenido el descaro de no renunciar a pesar que se han hecho constantes críticas y reclamos para que dimita de su cargo.

Los cuatro obispos que renunciaron de su cargo han pedido “perdón” públicamente a las víctimas y lamentaron haber encubierto los delitos.

Sin embargo, no ha sido suficiente ya que grupos de apoyo a las víctimas exigen compensaciones por parte de la iglesia y que el propio pontífice pida disculpas a los irlandeses.

Pero tales concesiones de compensaciones económicas podrían llevar a la iglesia de Irlanda a una crisis financiera. Al respecto el obispo de Clogher, Joseph Duffy, expresó que el peor daño sufrido por la Iglesia Católica, ha sido moral, “porque no sólo se ha perdido la confianza en los obispos, sino que también hay desconfianza entre los propios prelados”.