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Lunes 11 de Diciembre de 2017

Indígenas evangélicos regresan a su comunidad tras acuerdo con católicos

Un grupo de ocho familias de indígenas evangélicos chamulas que dejaron su comunidad por temor a ser agredidos, retornaron tras la firma de un acuerdo con católicos tradicionalistas y ante la presencia de autoridades estatales.

  • Persecuciones    
  • 31 jul 2007   

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Un grupo de ocho familias de indígenas evangélicos chamulas que dejaron su comunidad por temor a ser agredidos, retornaron tras la firma de un acuerdo con católicos tradicionalistas y ante la presencia de autoridades estatales.

Las familias de la comunidad de Nichmantic, que semanas atrás fueron agredidos por católicos tradicionalistas que les destruyeron un templo, se refugiaron en la colonia Independencia de esta ciudad con familiares, sin embargo, este lunes retornaron sin contratiempos tras alcanzar ese acuerdo.

Ya en la comunidad, el secretario general de Gobierno de Chiapas, José Antonio Morales Mesner, aseguró ante los evangélicos que “nunca y a nadie se les debe olvidar en esta tierra y en todo Chiapas que la ley se debe cumplir” y agregó que “la paz se logra y se declara entre todos y se vuelve un deber respetarla; alcanzar la paz es respetar a los semejantes”.

Por su parte, el indígena José Gómez Jiménez relató que fueron amenazados por los tradicionalistas y recordó cómo les destruyeron el templo y los llevaron a la cárcel, “lo que quieren es no permitir otra religión en la comunidad”.

En el retorno no estuvieron presentes los católicos tradicionalistas, pues estarían resentidos por las medidas que se tomaron para rescatar a los evangélicos, aunque en términos generales, en la comunidad había tranquilidad y el retorno estuvo custodiado por la policía estatal.

Al respecto, el obispo auxiliar de la diócesis local, Enrique Díaz Díaz, aclaró que se trata de católicos tradicionalistas que están fuera de su jurisdicción, pero también manifestó su preocupación por este tipo de actos violentos en los que se mezclan cualquier tipo de problemas con cuestiones religiosas.

La Jornada