Víctimas de brutalidad en El Congo se refugian en Las Escrituras

En la República Democrática del Congo (RDC), la guerra está arrasando el corazón y el alma de su gente, pero aún así encuentra refugio en las Escrituras.

  • Persecuciones    
  • 1 dic 2010   

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Desde que empezó la guerra, en agosto de 1998, casi 5.5 millones de congoleses han perdido sus vidas en el segundo conflicto bélico, más mortífero desde la Segunda Guerra Mundial. Alrededor de 45.000 personas mueren cada mes, constituyendo los niños el 47 % de ese número.

Aproximadamente 1.5 millones de personas están en constante huída, abandonando sus hogares, iglesias, escuelas y villas que son quemados hasta sus cimientos. Las enfermedades, como la malaria, neumonía y la desnutrición son galopantes, siendo resultado directo del conflicto.

Con el deseo de llevar esperaza y salud a las mujeres y niños víctimas de la guerra, La American Bible Society (ABS), y la Sociedad Bíblica del Congo (SBC) están capacitando a las mujeres de la EDC. con ayuda, esperanza y salud.

La matanza y los crímenes sexuales contra mujeres y niños es rutinario. En el noreste de la RDC, la prevalencia de las violaciones y otros delitos sexuales son consideradas como las peores del mundo.

Los siguiente son relatos de brutalidad y abusos en la República del Congo (RDC):

Al escuchar disparos de armas de fuego, Flora, de 27 años buscando refugio corrió hacia unos matorrales.

En ese lugar, los soldados la capturaron y la violaron. Aquella experiencia la marcó profundamente. Pero la mujer que criaba cabras en la RDC, cree en el poder de Dios para ayudarla y fortalecerla.

Hace dos años la ABS vivió la experiencia de la brutalidad en la RDC, cuando uno de sus empleados, Bagudekia Alobeyo, pidió a sus colegas oración por su familia en Dungu, RDC. Los rebeldes ugandeses llevaron a cabo un brutal ataque contra civiles en aquella región. La gente fue asesinada, las mujeres eran violadas, y los niños utilizados como esclavos sexuales de soldados y mineros. La villa fue incendiada en su totalidad, y los que lograron escapar, como la familia de Alobeyo, se vieron obligados a vivir en la selva.

Después de orar mucho, planificar y la contribución de mucha gente, la ABS ayudó a Alobeyo a rescatar a su familia; un piloto rescató a toda su familia, y los llevó a Ariwara, cerca de la frontera con Uganda.

Como si fuera una escena de una película de acción, el rescate llevó la brutalidad de la RDC a la sede de la ABS. Una vez que esto sucedió, ya no hubo vuelta atrás.

Janette, de 21 años de edad, era una comerciante que vendía vegetales para vivir. Un día, un grupo de atacantes la persiguieron hasta que finalmente la violaron. Cuando pudo escapar, se reunió con su esposo, herida tanto en el cuerpo como en el espíritu. En vez de rechazarla, el esposo de Janette, Äôs, la cobijó y le buscó un lugar para tratarla. Desde entonces, se han mudado a una villa más segura, y Janette encontró en Dios la fuerza que necesitaba.