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Martes 26 de Septiembre de 2017

“Yo quiero servir a Jesús”, Shahbaz Bhatti ministro paquistaní, asesinado por ser cristiano

“Jesús quisiera aceptar el sacrificio de mi vida. Quiero vivir por Cristo y quiero morir por él. No siento miedo alguno en este país”, Shahbaz Bhatti ministro paquistaní.

  • Persecuciones    
  • 7 mar 2011   

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Sea cual sea la confesión de fe de cualquier persona en la Tierra, nadie tiene derecho a quitarle la vida a otra persona, muchos menos porque sea un cristiano católico o evangélico. Sin embargo, este derecho universal no fue respetado por militantes talibanes, quienes asesinaron a Shahbaz Bhatti ministro paquistaní, quien profesaba ser cristiano católico.

Hombres armados dispararon el día 2 de marzo en contra el ministro Shahbaz Bhatti, porque él desafió una ley que obliga a la pena de muerte por insultar al Islam.

Militantes talibanes se adjudicaron la responsabilidad por la muerte de Bhatti, y dijeron que el ministro era blasfemo.

Este es segundo funcionario que ha sido asesinado este año por la ley de la blasfemia, con lo que la preocupación por el futuro de Pakistán está en aumento.

A continuación, reproducimos el testamento espiritual del ministro católico paquistaní asesinado, facilitado por el portal Forum Libertas:

Me han propuesto altos cargos de gobierno y se me ha pedido que abandone mi batalla, pero yo siempre lo he rechazado, incluso poniendo en peligro mi vida. Mi respuesta siempre ha sido la misma: “No, yo quiero servir a Jesús como un hombre normal”.

Este amor me hace feliz. No quiero popularidad, no quiero posiciones de poder. Sólo quiero un lugar a los pies de Jesús. Quiero que mi vida, mi carácter, mis acciones hablen por mí y digan que estoy siguiendo a Jesucristo. Este deseo es tan fuerte en mí que me consideraría un privilegio el que, en este esfuerzo y en esta batalla por ayudar a los necesitados, a los pobres, a los cristianos perseguidos de Pakistán, Jesús quisiera aceptar el sacrificio de mi vida. Quiero vivir por Cristo y quiero morir por él. No siento miedo alguno en este país.

Muchas veces los extremistas han tratado de asesinarme o de encarcelarme; me han amenazado, perseguido y han aterrorizado a mi familia. Los extremistas, hace unos años, pidieron incluso a mis padres, a mi madre y a mi padre, que me convencieran para que no continúe con mi misión de ayudar a los cristianos y los necesitados, pues de lo contrario me perderían. Pero mi padre siempre me ha alentado. Yo digo que, mientras viva, hasta el último aliento, seguiré sirviendo a Jesús y a esta humanidad pobre, que sufre, a los cristianos, a los necesitados, a los pobres.

Quiero deciros que me inspira mucho la Sagrada Biblia y la vida de Jesucristo. Cuanto más leo el Nuevo Testamento, los versículos de la Biblia y la palabra del Señor, más se reafirman mi fuerza y mi determinación. Cuando reflexiono en el hecho de que Jesucristo lo sacrificó todo, que Dios envió a su mismo Hijo para redimirnos y salvarnos, me pregunto cómo puedo seguir el camino del Calvario.

Nuestro Señor dijo: “Ven conmigo, carga tu cruz, y sígueme”. Los pasajes que más me gustan de la Biblia dicen: “Tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme”. De este modo, cuando veo a personas pobres y necesitadas, pienso que detrás de sus rasgos se encuentra Jesús, que me sale al paso.

Por este motivo, siempre trato de ayudar, junto con mis colegas, para llevar asistencia a los necesitados, a los que tienen hambre y sed.