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Domingo 10 de Diciembre de 2017

Decenas de muertos en Afganistán durante protestas por quema del Corán

El pasado 20 de marzo, el pastor protestante Wayne Sapp quemó un ejemplar del Corán en presencia del pastor Terry Jones, quien anunció el año pasado que lo quemaría con motivo del aniversario del 11-S, aunque luego se echó atrás, después de que el Gobierno de EE-UU le advirtiera de las posibles consecuencias de su actos.

  • Persecuciones    
  • 4 abr 2011   

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Varios miles de manifestantes asaltaron la sede de la ONU en Afganistán, protestando por la quema de un ejemplar del Corán en una Iglesia de EU. Clérigos afganos convocaron la manifestación, en la norteña ciudad de Mazar-i-Sharif, después de ver imágenes y un video en Internet que fueron publicadas por el propio pastor estadounidense, Terry Jones.

El asalto produjo la muerte de aproximadamente 20 personas, entre empleados y civiles manifestantes, en la ciudad afgana de Mazar-i-Sharif, luego de que el pasado 20 de marzo, el pastor protestante Wayne Sapp, quemara un ejemplar del Corán en una iglesia de Florida junto al pastor Terry Jones, quien el año pasado provocó una controversia por su intento de quemar el Corán.

En aquella ocasión, el presidente de EE.UU., Barack Obama, y el general David Petraeus, advirtieron que los planes de Jones, que presentaba una amenaza contra la seguridad nacional.

Seis meses después, el pastor Jones, retomó su plan original y convocó “el día del juicio internacional contra el Corán” para el domingo 20 de marzo. Los medios recibieron varios correos electrónicos y llamadas de colaboradores de Jones, informando de la convocatoria del acto, así como una vez realizado este.

Un video y fotos muestran la quema, acción que no mereció la cobertura periodística deseada por Jones y su grupo.

El pasado viernes primero de abril, miles de personas se concentraron frente a la sede que la misión de la ONU en el país (UNAMA) en la ciudad de Mazar-i-Sharif, la más importante del norte afgano, para lanzar proclamas y posteriormente apedreando e incendiando las instalaciones.

Durante la protesta, los manifestantes terminaron por arrebatar las armas a los guardas de seguridad y comenzaron a disparar. Tras irrumpir en el edificio, prendieron fuego a las instalaciones, de acuerdo con el portavoz de la policía, Lal Mohamad Ahmadzai.

Fuentes oficiales, habían afirmado que los muertos de la UNAMA eran ocho, pero más tarde el portavoz afgano de Interior, Zemaray Bashari, dijo que en realidad murieron siete empleados y cuatro manifestantes, y que 24 civiles más sufrieron heridas, pero en el transcurso del día estas cifras habrían aumentado hasta una veintena de víctimas mortales.

También en Kandahar

Nueve manifestantes, murieron el sábado dos de abril en la conflictiva ciudad de Kandahar, en el sur de Afganistán, durante la segunda jornada de protestas violentas en el país por la quema de un ejemplar del Corán en una iglesia estadounidense.

Según testigos, unas 2.000 personas salieron a las calles de la ciudad , la más importante del sur del país, para protestar por la quema pública de un Corán el pasado 20 de marzo en una iglesia de Florida (EEUU), a manos del pastor Wayne Sapp.

Las fuerzas del orden dispararon contra los manifestantes, que gritaron consignas contra Estados Unidos mientras se dirigían a la comisaría de Policía y llegaron a quemar neumáticos y vehículos, y a romper escaparates de los establecimientos comerciales.

Kandahar, un bastión espiritual de los talibanes, es una de sus áreas de influencia tradicionales y ha sido escenario en el pasado de varios ataques y atentados contra las tropas internacionales. “En las protestas de la ciudad de Kandahar han muerto nueve personas y otras 77 han resultado heridas”, confirmó a Efe el portavoz de la provincia homónima, Zalmai Ayubi.

Los disturbios se han producido solo un día después de las muertes de siete trabajadores de la ONU y cinco civiles durante una protesta parecida en la ciudad de Mazar-i-Sharif (norte), que derivó en la toma violenta de la sede local del organismo internacional.

Ese ataque, concitó las condenas del secretario general de la ONU, Ban ki-Moon, el jefe de la fuerza internacional desplegada en Afganistán, David Petraeus, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y el propio presidente afgano, Hamid Karzai.

Karzai, que calificó las muertes como “inhumanas”, se encuentra en una posición delicada, ya que debe conciliar su rol como garante de la seguridad civil con su posicionamiento crítico ante la quema del Corán, que él calificó como un “crimen contra una religión”.

“Si EEUU quisiera rebajar la tensión, nunca habría permitido a su pastor la quema del Corán, y el suceso del viernes en Mazar-i-Sharif nunca habría ocurrido”, dijo Karzai en declaraciones a la agencia afgana AIP.