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Sábado 21 de Octubre de 2017

Joven cristiana confiesa que fue secuestrada, obligada a convertirse al islam y forzada a casarse

Ante un tribunal, la cristiana, para salvar a su familia de la persecución, reveló que no había contraído matrimonio bajo coacción y amenazas. Centenares de casos idénticos se producen cada año en Pakistán, como denuncia la Comisión Justicia y Paz.

  • Persecuciones    
  • 28 jul 2011   

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Farah Hatim, es la cristiana paquistaní de 24 años de edad, que fue secuestrada, violada, obligada a convertirse al islan y forzada a casarse con su violador musulmán. Ante un tribunal, la cristiana, para salvar a su familia de la persecución, reveló que no había contraído matrimonio bajo coacción y amenazas. Centenares de casos idénticos se producen cada año en Pakistán, como denuncia la Comisión Justicia y Paz.

Según la agencia de noticias Asia News, la joven cristiana Farah Hatim, fue secuestrada el 8 de mayo por Zeehan Iliyas y sus hermanos Umran y Gulfan, quienes la obligaron a abrazar la fe islamista.

Más tarde, Farah Hatim “contrajo matrimonio” con Zeehan Iliyas, quien intentó persuadirla mediante la amenaza para que ejerciera la prostitución.

La Iglesia católica de Pakistán, condenó el hecho y exigió a las autoridades del país la adopción de medidas protectoras contra estas violaciones de los Derechos Humanos. Por su parte, la Comisión Justicia y Paz llevó el caso a los tribunales, momento desde el cual la familia de Farah sufrió las constantes amenazas de la policía.

Llegado el día de la vista oral, el juez preguntó a Farah si había sido secuestrada por Zeehan Iliyas, ella respondió, después de un largo silencio, que se “fugó” con él por su propia voluntad.

Fatah, sin embargo, estalló en un llanto desconsolado en la Sala cuando, finalmente, el juez dictaminó que “pertenecía” a su nueva familia musulmana, lo que la convertía en una mercancía sexual fácilmente explotable por su “cónyuge” proxeneta.

La familia de la cristiana, tras escuchar el veredicto quedó sumida en la más absoluta desesperación, sentimiento que es compartido por otros muchos padres que se ven impotentes porque sus hijas les son arrebatadas para siempre en un país de mayoría musulmana donde, siempre, las minorías religiosas carecen de todo derecho.

En Pakistán y Egipto, centenares de adolescentes y niñas cristianas son secuestradas cada año con fines sexuales. En Irán y Arabia, se ahorca a los convertidos al cristianismo. En Irak y Kosovo, los musulmanes están perpetrando una sangrienta limpieza religiosa.