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Sábado 21 de Octubre de 2017

Se estima que 350 millones de cristianos sufren persecución por creer en Jesús

China, Pakistán, Cuba, Jordania, India, Irak, Bangladés, Bielorrusia, Kuwait, Egipto, Venezuela, Indonesia, Argelia…. más de 40 países restringen o prohíben la libertad religiosa.

  • Persecuciones    
  • 23 ago 2011   

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2.600 millones de cristianos hay alrededor del mundo y se estima que 350 millones de ellos sufren algún tipo persecución por sus creencias. Tres de cada cuatro perseguidos en el mundo hoy por hoy son cristianos, publica el portal Inter Economía de España.

China, Pakistán, Cuba, Jordania, India, Irak, Bangladés, Bielorrusia, Kuwait, Egipto, Venezuela, Indonesia, Argelia…. más de 40 países restringen o prohíben la libertad religiosa.

Todos estos países buscan doblegar a los cristianos pero ocurre todo lo contrario porque son lugares donde está más arraigado la creencia en Jesús y donde los mismos creyentes están dispuestos a morir por la causa de su fe en Jesucristo.

“Desde el año 2003, la persecución a los cristianos no cesa. A mí me han secuestrado durante varios días”. En Irak, defender la fe se convierte en un auténtico reto en el que se pone en juego la vida a diario. Estamos acostumbrados a aguantar y a defender nuestra iglesia, que es la iglesia de los mártires”,Mosul, IraK.

“He sido perseguido, detenido en varias ocasiones, he participado obligado en la guerra contra Irán y en la primera Guerra del Golfo. He escrito libros y artículos sobre el radicalismo islámico y en defensa de la libertad religiosa de la comunidad cristiana en los países de mayoría musulmana.

Por eso, fui condenado a muerte en el año 1991, pero conseguí escaparme de la cárcel en tiempos de Sadam Hussein”. Raad Salam huyó de la cárcel y se marchó a Jordania, llegó a Turquía y, posteriormente, a España. “Pasar penurias ayuda a fortalecer la fe, te das cuenta de lo necesaria que es”.

“Cuando tenía 9 años, me preguntó una profesora de la escuela: ‘¿Eres religioso?’ y yo le respondí: ‘Sí, pero no se lo diga a nadie’. Llegué a casa y se lo conté a mi madre. Se puso seria, me miró a los ojos y me dijo: ‘Si quieres seguir yendo a la Iglesia, tienes que estar dispuesto a que te maten’. En ese momento, me di cuenta de que estaba dispuesto a morir por Dios y me juré que nunca nadie me haría renegar de mi religión. Claro que he sufrido, tuvimos que luchar mucho por defender nuestra fe”, Camagüey, Cuba.