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Jueves 01 de Diciembre de 2016

Cristianos chinos impiden retiro de una cruz pero no el cierre de su iglesia

Varias personas resultaron heridas y algunos incluso tuvieron que recibir atención hospitalaria.

  • Persecuciones    
  • 24 jul 2014   

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Pekín.-La Policía china se enfrentó con un grupo de manifestantes cristianos que consiguieron evitar la retirada de una cruz en una iglesia en el condado de Pingyang, en la provincia de Zhejiang, según informaron los testigos que criticaron la presión policial.

Los altercados empezaron a las dos de la mañana y se prolongaron durante dos horas. El grupo de fieles logró rodear la iglesia para evitar que retiraran la cruz, pero las autoridades lograron finalmente cerrar el templo, señalaron.

“No queremos que la cierren, así que nos hemos unido para frenarlos, pero han venido y nos han golpeado”, dijo uno de los manifestantes, que cifró el número de policías en al menos unos 500.

Otra fuente aseguró que no buscan problemas y no se opondrán a las “peticiones razonables” del Gobierno. Sin embargo, calificó como “inaceptable” la actuación de las autoridades.

Según las mismas fuentes, varias personas resultaron heridas y algunos incluso tuvieron que recibir atención hospitalaria. Las fotos que los manifestantes publicaron en Weibo o que se enviaron por WeChat muestran los enfrentamientos y las caras ensangrentadas de algunas personas.

Por su parte, un responsable del Gobierno de Pingyang dijo que “no entiende la situación”, aunque no hizo más comentarios.

El grupo cristiano ChinaAid informó de que en las últimas semanas las iglesias de la provincia de Zheijiang, en el este del país, recibieron órdenes del Gobierno para demoler los templos o retirar las cruces. Las autoridades justificaron su decisión y aseguraron que se trata de una campaña contra edificaciones ilegales.

Los grupos pro Derechos Humanos y los cristianos aseguraron que en los últimos años se ha elevado la persecución religiosa, que no está protegida en su Constitución.

China cuenta con unos 65 millones de cristianos, divididos entre los que acuden a las iglesias sancionadas por el Estado y los que practican la religión de forma clandestina. Los grupos defensores de los Derechos Humanos acusan frecuentemente a China de no respetar la libertad religiosa, aunque Pekín lo niega.