Repudian la violenta persecución contra los cristianos en Irak

La Conferencia Episcopal llamó a los argentinos a orar para que “vuelva la concordia y la razonable convivencia entre los iraquíes”. Cientos de miles de familias han sido obligadas a abandonar sus hogares por grupos jihadistas.

  • Persecuciones    
  • 14 ago 2014   

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La Conferencia Episcopal Argentina expresó su repudio por la “violenta persecución” y el “destierro forzado” a los que son sometidos los cristianos por los grupos jihadistas en el norte de Irak y advirtió que la libertad religiosa es “un derecho humano”.

El Episcopado destacó la “cercanía” del Papa Francisco con los cientos de miles de familias que han sido obligadas a abandonar sus hogares por el odio religioso de las milicias del Estado Islámico que controlan esos territorios iraquíes y llamó a orar por la paz y la concordia en esa región.

“La violenta persecución a las comunidades cristianas que se desencadenó en estas últimas semanas en el norte de Irak presenta el doloroso rostro de un pueblo que padece a raíz de la intolerancia de un grupo con sus semejantes”, aseveró.

“Ancianos, niños y mujeres embarazadas son tratados con un rigor inhumano y ya son numerosos los muertos en ese destierro forzado”, agregó.

Los obispos dieron a conocer la declaración “La libertad religiosa es un derecho humano”, en el marco de la 168ª reunión de la Comisión Permanente que -presidida por monseñor José María Arancedo- se desarrolla en la sede episcopal del barrio porteño de Retiro.

“Las naciones que no aceptan ni valoran la pluralidad religiosa se aíslan de la comunidad internacional y se cierran a la cultura del encuentro. Lo que es más grave, para llevar a cabo su crueldad, invocan el nombre de Dios, que es Padre de todos los hombres”, cuestionaron.

“Nunca la fe en Dios puede justificar la violencia, la discriminación y la muerte”. El Episcopado también llamó a los argentinos a unirse en oración “para que cese la persecución a los cristianos y a los demás creyentes, reine la paz, vuelva la concordia y la razonable convivencia entre los iraquíes”.