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Jueves 01 de Diciembre de 2016

Cristianos de Siria logran organizar encuentro con 800 jóvenes

“No tenemos miedo”, afirmaron los asistentes, en una demostración más de valentía de la minoría perseguida por el extremismo islámico. El evento se organizó en Alepo, una ciudad sitiada por los terroristas.

  • Persecuciones    
  • 24 sep 2014   

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VATICAN INSIDER.- “Representó un momento de alegría, de fe y de oración por la paz”, indicó un religioso a la agencia italiana ANSA. El hombre también afirmó que los jóvenes demostraron valentía. “No tenemos miedo, nos quedamos aquí”, repetían.

Según difundió Vatican Insider, alrededor de 800 jóvenes cristianos de Alepo se reunieron durante dos días en el centro salesiano de su ciudad, que todavía se encuentra dividida por la línea de fuego entre los “lealistas” y los rebeldes, para insistir en la voluntad de resistencia de la comunidad cristiana.

Lo indicó un sacerdote salesiano sirio que prefiere mantener el anonimato. “Nadie sabe cómo va a terminar esta guerra”, afirmó el sacerdote.

En todo el país, más de 200.000 cristianos han huido de sus casas. Otros cientos de miles se han refugiado en el llamado “valle de los cristianos”, a orillas del Mediterráneo, para huir de las ciudades o zonas de alto riesgo.

Sufren la profanación de iglesias, ataques a los fieles y el asesinato de curas. Las ciudades más afectadas, además de Alepo, han sido Homs y los alrededores de Damasco.

La tensión en muchas localidades cristianas es tan alta que las falsas alarmas son cosa de todos los días, por lo que, a menudo, la gente huye y luego vuelve para descubrir que sus casas han sido saqueadas por bandas criminales.

Los cristianos de Siria representan un 10% de los 23 millones de habitantes del país y, como minoría, siempre han apoyado las políticas de la otra minoría del país, los alauitas (la secta del presidente Bashar al Assad), lo que los ubica como blanco político además de religioso.

Temen correr la misma suerte que las comunidades iraquíes de esa confesión que, desde 2003, se convirtieron en blanco de los extremistas islámicos que siguieron golpeando a la minoría cristiana de Irak, mediante atentados, asesinatos y actos de discriminación de todo tipo. El resultado es el éxodo definitivo de miles de familias.