Estado Islámico decapita a los niños que rehúsan negar a Jesús

Según el revendo anglicano Andrew White, que trabaja en Bagdad, la capital iraquí, los militantes del Estado Islámico ordenaron que los niños (el más viejo con 15 años de edad) se convirtiesen en musulmanes o de lo contrario serían asesinados.

  • Persecuciones    
  • 8 dic 2014   

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CHARISMA NEWS.- El Estado Islámico continúa persiguiendo a los cristianos en los países en los que opera y condenando a muerte a los rehenes que se rehúsan a negar a Cristo y convertirse al Islam. Pero la inminencia de la muerte no pudo intimidar a cuatro niños a abandonar su fe en Jesús por lo que fueron ejecutados.

De acuerdo con los relatos del revendo anglicano Andrew White, que trabaja en Bagdad, la capital iraquí, los militantes del Estado Islámico ordenaron que los niños (el más viejo con 15 años de edad) se convirtiesen en musulmanes o de lo contrario serían asesinados.

“No. Nosotros amamos a Yasua (Jesús). Siempre hemos seguido a Yasua”, respondió el cuarto niño. La grafía Yasua está cerca de la pronunciación en hebreo, Yeshúa, que se traduce como “Jesús”.

White es conocido como el “Vicario de Bagdad”, él contó la historia de los niños en el canal de televisión CBN.

“Los cuatro niños -cristianos capturados-, todos menores de 15 años, dijeron: No, nosotros amamos Yasua. Siempre lo hemos amado Yasua. Siempre hemos seguido a Yasua. Yasua siempre ha estado con nosotros. Los militantes les repitieron digan las palabras, pero los niños dijeron: No, no podemos hacer eso”, contó el reverendo.

Al ver la convicción inquebrantable de los niños, los extremistas decapitaron a los cuatro. Según Charisma News, White no especificó si fue testigo del martirio o la historia llegó a sus oídos a través de otros testigos.

El reverendo también evitó especificar la región de Irak, donde esto ocurrió, pero se especula que la triste realidad sucedió en la región de Mosul, donde estaba la mayor concentración de cristianos en el país.

“¿Cómo responde usted a eso?”, preguntó el reverendo retóricamente. “Uno termina llorando. Ellos son mis hijos. Esto es lo que hemos pasado. Eso es lo que estamos pasando”, se lamentó el reverendo.