Cristianos son asesinados y cortados en pedazos en el Congo

Un misionero informa que miles de personas han huido de la región porque el gobierno no tiene control. Un pastor, que prefiere permanecer en el anonimato, dijo que las personas que están “aterrorizadas”.

  • Persecuciones    
  • 9 may 2016   

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CONGO, ÁFRICA. – Al menos 17 cristianos fueron asesinados la semana pasada después de un ataque contra unas aldeas en el este de la República Democrática del Congo (RDC). Según las autoridades locales, estas masacres se han vuelto más frecuentes.

El administrador de la región de Beni, Bernard Kalonda Amisi, afirma que “el enemigo se sobrepuso a las posiciones del ejército y logró matar y decapitar a las personas que se encontraban en sus casas”.

Las personas murieron por heridas de machete o cuchillo, y algunos fueron cortados en pedazos.

El general Jean Baillaud, que dirige las fuerzas de misión de la ONU en la región, confirmó que hay 17 muertos. Para ellos, se trata de un ataque político, atribuido a los rebeldes ugandeses de las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF, por sus siglas en inglés). Se cree que son responsables de la muerte de más de 500 civiles desde 2014.

Sin embargo, la World Watch Monitor, que monitorea la persecución explica que el número de muertos llega a 38 personas, incluyendo miembros de la Iglesia Communaute Evangelique au Centre de l’Afrique. La motivación, es más que la política, es religiosa, ya que los asesinos de la ADF, son musulmanes que quieren conquistar el país.

Un misionero informa que miles de personas han huido de la región porque el gobierno no tiene control. Un pastor, que prefiere permanecer en el anonimato, dijo que las personas que están “aterrorizadas”.

Militantes islámicos que operan en la República Democrática del Congo concentran sus actividades en el área del país donde el 95% de la población son cristianos, según Open Doors.

En una carta dada a conocer alrededor de un año, los líderes cristianos de la provincia de Bukavu, han denunciado esto se ha convertido en un “clima de genocidio”, por lo que han criticado la pasividad del Estado congoleño y la comunidad internacional. El informe dice que los ataques fueron una táctica jihadista para forzar el desplazamiento de la población con el fin de ocupar poco a poco la tierra e instalar bases de entrenamiento para terroristas con motivaciones religiosas.