Pastor evangélico chileno fue encausado por abuso sexual

Claudio Néstor Vera Navarrete, quien llegó a dirigir la Iglesia Metodista Pentecostal en Argentina, enfrenta cargos por intentar violentar sexualmente a dos jóvenes, amigas de su hija.

  • Policial/Judicial    
  • 3 ago 2007   

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El obispo Claudio Néstor Vera Navarrete, quien fuera la máxima autoridad de la Iglesia Metodista Pentecostal en la Argentina, fue procesado por el presunto abuso sexual de dos adolescentes.

Vera Navarrete es chileno, tiene 61 años y vive en Bariloche.

Llegó al país hace 30 años y alcanzó la jerarquía de “obispo presidente”, con lo que llegó a tener a su cargo 136 iglesias evangélicas de todo el país.

Pero su ascendente trayectoria fue interceptada por una escandalosa denuncia de abusos hecha por una familia que formaba parte de la numerosa comunidad religiosa que la Iglesia Metodista Pentecostal tiene en esta ciudad.

Fue en febrero cuando los padres de dos chicas de 17 y 19 años decidieron presentarse en una fiscalía para contar lo que les había pasado a sus hijas.

Explicaron que las chicas eran amigas de una hija del obispo y que se habían quedado a dormir en la casa del líder religioso. Según relataron al fiscal Guillermo Lista, durante la noche el obispo acosó y manoseó a las dos adolescentes.

El expediente judicial dice que Vera Navarrete también habría intentado “mantener acceso carnal” con una de las chicas.

Los padres de las adolescentes denunciaron que la menor de las chicas había sido acosada anteriormente en dos ocasiones por el obispo, pero de manera más sutil. La primera había ocurrido cuando la chica tenía 15 años.

Según declararon ante la Justicia, entonces decidieron no denunciarlo porque pensaron que no iban a creerles.

En su exposición ante la fiscalía dijeron que también habían evaluado que la denuncia iba a significar un duro golpe al culto que practicaban. Pero que, tras los últimos abusos, decidieron llevar el caso a la Justicia.

Vera Navarrete negó las acusaciones. Se declaró inocente y dijo que todo era un “complot” en su contra de miembros de la iglesia que buscaban “obtener un beneficio económico”.

Pocos días después Vera Navarrete viajó hacia Chile, según dijo, por razones de salud. Pero los padres de las víctimas dijeron que fue expulsado por su familia a raíz de los presuntos abusos.

En Chile presentó la renuncia y su cargo fue ocupado por su hijo el pastor Claudio Elías Vera, quien dijo que su padre recibirá nuevas denuncias porque también abusó de otras personas “en el ámbito de la familia”.

Ahora el juez Martín Lozada lo procesó por abuso sexual agravado, al tener en cuenta que Vera Navarrete era el líder espiritual de sus víctimas.

El magistrado dijo que los informes del psicólogo forense Oscar Benítez destacan que el relato de las chicas tuvo “un alto grado de credibilidad” y que sus discursos fueron “fluidos y frontales”.

El juez consideró probable que pudieran existir diferencias entre los miembros de la iglesia, pero que no se demostró que existiese un plan para desacreditar al obispo. En ese sentido dijo: “Cuesta imaginar que los padres utilicen a sus hijas para tales fines, involucrándolas en delitos de naturaleza sexual, que tantas graves potenciales consecuencias pueden en lo sucesivo traerles”.