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Martes 26 de Septiembre de 2017

Sólo yo pude saltar del autobús: sobreviviente de la tragedia en Málaga

El único sobreviviente del accidente cuenta cómo logró salvar su vida y cómo intentaron amarrar el autobús antes que éste derrapara hacia la quebrada.

  • Policial/Judicial    
  • 6 jul 2008   

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El único sobreviviente del accidente cuenta cómo logró salvar su vida y cómo intentaron amarrar el autobús antes que éste derrapara hacia la quebrada.

Dos jóvenes lograron salir del autobús que era arrastrado por la corriente para luego subirse al techo y pedir ayuda. Fabricio Rubén Hernández, de 16 años, logró saltar hasta el techo de un taller. Otro pasajero, Melvin, de cuyo apellido no puede acordarse, le ayudó a salir del transporte y juntos intentaron fraguar un plan para ayudar al resto de personas que estaban dentro de la unidad.

Pero un repunte del agua frustró todos sus intentos por detener el autobús. Aquí sus últimos minutos frente al vehículo.
“Íbamos en un bus de la Ruta 5.

Justo cuando pasamos por una ex gasolinera nos alcanzó una repunta y el motor del autobús se ahogó. El motorista metió el freno de mano para que el agua no nos arrastrara. Después de tres minutos el río comenzó crecer mucho y nos empezó a arrastrar. En ese momento nos subimos al techo con Melvin, el me ayudó a salir, y cuando nos estaba llevando intentamos saltar a una casa cercana para que nos ayudaran.

Sólo yo pude saltar del autobús.

Las personas que me auxiliaron me dieron un lazo, nuestro plan era amarrar el bus para que no se siguiera moviendo; pero la corriente del río ya estaba muy fuerte y éste se reventó.

El agua arrinconó el bus contra un poste y luego se comenzó a resbalar en diagonal y de ahí cayó al río.

En el bus iban aproximadamente de 25 a 30 personas.

Iban niños, ancianos. Creo que habían niños de brazo, de unos tres o cuatro años.

Veníamos de la iglesia Elim.

Cuando el agua empezó a meterse en el bus todos comenzaron a orar, a pedir; y solo a Melvin y a mí se nos ocurrió salir por la ventana, queríamos ver que se podía hacer”.

Fabricio fue la única persona que pudo saltar del vehículo. Después de que el bus se derrapara hasta la quebrada, ya no pudo ver nada más, ni siquiera a Melvin, la persona que le ayudó a saltar.

Luego de su afortunado lance, el joven fue trasladado a las oficinas de la Cruz Verde de Santa Anita y luego fue entregado a un grupo de familiares.

Le doy gracias a Dios por estar vivo, y por saber que los demás ya están en un lugar mucho mejor que aquí.