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Viernes 17 de Noviembre de 2017

Asesinos en América Latina le rinden culto y fe a la Muerte

América Latina vive “una ola de criminalidad como nuestra región no había conocido”, admitió en agosto el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza. “Hay una cantidad de ciudades en que es una verdadera epidemia”, lamentó Inzulsa.

  • Policial/Judicial    
  • 29 dic 2010   

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Los asesinos y narcos en América Latina son adoradores de la muerte, invocan a sus santos exterminadores y los pistoleros mexicanos igual. En Venezuela se hacen ofrendas a las deidades de la “Corte Malandra”, y los sicarios colombianos piden buena puntería a la Virgen de Sabaneta. Las chozas en Brasil son templos del vudú, y en Argentina los narcos son devotos de San Expedito, resume la agencia AFP.

Según las estadísticas los asesinatos aumentaron en número y crueldad en 2010 en América Latina, de la mano del narcotráfico y de las pandillas, que suelen justificar sus atrocidades a través de ritos o creencias, convirtiendo la inseguridad en la principal preocupación de la región.

“Vivimos en una región donde la muerte violenta y la muerte lenta se transnacionalizó”, afirmó Benjamín Cuéllar, Director del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana de El Salvador, tras subrayar que desde hace más de una década América Latina ostenta niveles de homicidios que duplican los de cualquier otro continente.

México, que tiene involucrado a su Ejército desde hace cuatro años en el combate al narcotráfico, vivió su peor año de violencia no sólo por el número de homicidios, casi 15 mil según se desprende de las cifras oficiales, sino por su barbarie.

“Biblia” para sicarios

Uno de los capos del cártel La Familia Michoacana, Nazario Moreno, a quien el gobierno dio por muerto tras un operativo a principios de diciembre, escribió una “biblia” para sus seguidores, conocidos por amontonar y quemar los cadáveres de policías o por decapitar a sus víctimas y tirar las cabezas en lugares públicos.

En Brasil, durante el operativo militar en el Complexo do Alemao, fue recapturado Elizeu Felicio de Souza, “O Zeu”, uno de los condenados por el asesinato del periodista Tim Lopes, en 2002, mientras realizaba un reportaje en esa choza, fue ejecutado a golpes con sable de samurai, y su cadáver posteriormente incinerado.

Lo peor de este mal que daña Latinoamérica es que “los sicarios son cada vez más jóvenes y despiadados, y actúan muchas veces respondiendo a rituales como la decapitación o desmembración de sus víctimas, relacionados con cultos esotéricos”, aseguró Facundo Rosas, comisionado de Policía de México.

Más de 3,100 asesinatos ocurridos este año en Ciudad Juárez, una urbe de 1.3 millones de habitantes, fronteriza con Estados Unidos. Operan pandillas como Los Aztecas o Los Artistas Asesinos, convertidas en confraternidades del crimen, según las autoridades.

En Honduras, las autoridades atribuyeron a un enfrentamiento de la banda Mara Salvatrucha o MS-13 con sus rivales de la Mara 18 (M-18), la matanza en septiembre de 18 personas en una fábrica en San Pedro Sula.

Elmer Mendoza, autor de una serie de best sellers sobre narcotráfico, argumenta que ser ser sicario o narcomenudista “es la única puerta abierta” para jóvenes sumidos en la miseria, señaló el escritor, y para quien no es sólo cuestión de pobreza.

Sicarios seguidores de ídolos

Los pistoleros mexicanos recurren al culto de La Santa Muerte: una representación de la muerte, con guadaña y vestida a la usanza de los santos católicos, que cuenta con entre dos y cinco millones de seguidores, según estimaciones no oficiales.

En Venezuela se hacen ofrendas a los santos de la “Corte Malandra”, como Ismael Sánchez; los sicarios colombianos piden buena puntería a la Virgen de Sabaneta; mientras que en Argentina los narcotraficantes son devotos de San Expedito, que multiplica sus imágenes.

“Se trata de una desviación de las religiones históricas hacia un seudocatolicismo y ocultismo, de modo que este tipo de personas esperan recibir los favores particulares”, en especial el dominio sobre la muerte, según Carlos Montiel, autor del ensayo “La Fe de los Sicarios”.

América Latina vive “una ola de criminalidad como nuestra región no había conocido”, admitió en agosto el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza. “Hay una cantidad de ciudades en que es una verdadera epidemia”, lamentó Inzulsa.