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Miércoles 22 de Noviembre de 2017

Pastor culpable de una deuda ajena que dejará sin hogar a 90 familias peruanas

Al preguntársele a Pensotti, por qué no pagó la hipoteca cuando debió hacerlo, como se lo había prometido a sus compradores, el pastor calla o cambia de tema. “No pude pagar la deuda por culpa de la inflación de esa época.

  • Policial/Judicial    
  • 25 ene 2011   

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El Pastor argentino, Eduardo Pensotti Marchessino, no pagó la hipoteca del terreno sobre el cual levantó edificio en Miraflores, donde unas 90 familias se quedarán sin hogar, revela hoy el diario El Comercio de Perú.

En medio de una cena romántica, una pareja joven está a punto de brindar por su felicidad, pero de pronto se quedan a oscuras a causa de un tácito atentado terrorista.“No hay problema. Tenemos grupo electrógeno”, era el mensaje de ese comercial televisivo, en el cual el grupo Promatco S.

A. ofrecía los departamentos más exclusivos de Miraflores de inicios de los noventa. La violencia de Sendero Luminoso había llegado a Lima.

“Yo me enamoré del departamento. Estaba en una zona segura, tenía lo último en tecnología. Quizá por eso me cegué ante esa hipoteca que tenía el argentino”, se arrepiente Francisco Uceda, presidente de la junta de propietarios del edificio de noventa departamentos que se alza en la calle Alcanfores 761-765, y 775, en Miraflores.

El pastor evangélico Eduardo Pensotti Marchessino, llegó a Lima en 1973 y poco después fundó la empresa proveedora de materiales de construcción Promatco S.A. En 1987, Pensotti pidió un préstamo al ya desaparecido Banco Hipotecario, y dejó en prenda el terreno de la calle Alcanfores.

Con el dinero, más de 38 millones de intis (moneda de circulación legal del Perú desde el 1 de febrero de 1985), construyó un edificio de departamentos, que vendió rápidamente, gracias a la publicidad.

A cambio de pagar al contado o en breves cuotas, los compradores recibieron un contrato, bajo escritura notarial. El pastor Pensotti Marchessino, les advirtió que aún no podían elevar sus adquisiciones a Registros Públicos debido a la hipoteca que pesaba sobre el terreno. Pero les aseguró que el levantamiento se haría de inmediato con el dinero de las ventas.

Toda una estafa

Pero no fue así, seducido por el éxito de ventas, Pensotti no solo no honró la hipoteca, sino que pidió una ampliación de la misma. Más dinero para hacer más departamentos en una segunda torre. Y luego, tras vender esta segunda tanda con igual éxito, tampoco pagó la hipoteca, sino que pidió una tercera ampliación del crédito y no se sabe para qué.

Tanto Pensotti como los ejecutivos del Banco Hipotecario que aprobaban estos préstamos, sabían que realizaban avales en un terreno que ya no le pertenecía a Pensotti y que ponían en riesgo la propiedad de 90 familias, porque así consta en las notificaciones que Pensotti le enviaba al banco sobre la venta de las viviendas.

Basándose en esos documentos tanto el Sexto Juzgado como la Segunda Sala Civil dan la razón a Fernando Larios Meoño, el único propietario que desconfió de las constantes promesas de Pensotti y judicializó el caso en 1997. Entonces, ambas instancias judiciales estuvieron de acuerdo en que banco y empresario actuaron mal, y ordenaron anular la hipoteca. Sin embargo, esta decisión solo rigió para Larios y su departamento.

Casi una década después, en el 2006, el Juzgado Civil 50 ordena el remate del edificio en favor de la comisión liquidadora del extinto Banco Hipotecario, pero además de Larios, otros vecinos habían interpuesto demandas por tercería (terceros afectados) y por ello se anula la orden judicial.

Se viene la tempestad judicial sobre las 90 familias

Para la mayoría de propietarios, la preocupación empieza recién tras ese fallido intento de remate. “Desde entonces no puedo dormir bien. Mi suegra tampoco. Ella, que es evangélica, siempre confió en que el pastor pagaría su deuda y todo se arreglaría. Pero ya no podíamos hacer nada porque ya se había vendido la deuda a esta empresa A y A”, refiere Mónica Bedón.

A y A S.A.C compró la deuda en un remate público por US$650 mil y ahora el Noveno Juzgado Comercial de Lima decidió que mañana se remate el edificio en un monto base de US$3’165.728.

El pastor qué dice: “Yo no engañé a nadie”

“Ellos me pagaban por los departamentos y hacíamos una escritura notarial con una cláusula en la que constaba la hipoteca. Yo no engañé a nadie, les informaba de esa deuda”, fue la justificación de Eduardo Pensotti, la cual se la expresó al diario El Comercio vía telefónica.

Pensotti, dejó los múltiples negocios que le dieron buena fama en el mundo empresarial de la década del 80 y muy mala fama en los 90, cuando empezaron a aplastarlo las deudas y Promatco S.A., la empresa que fundó, fue liquidada, al igual que Génesis, firma con la cual importaba automóviles.

“Después de esos fracasos, me retiré de los negocios y me hice pastor. Ahora dirijo con mi esposa un templo evangélico”, cuenta Pensotti y se trata del Centro Familiar Cristiano, ubicado en la Av. Bolognesi, en Barranco.

Al preguntársele a Pensotti, por qué no pagó la hipoteca cuando debió hacerlo, como se lo había prometido a sus compradores, el pastor calla o cambia de tema. “No pude pagar la deuda por culpa de la inflación de esa época. Mi último saldo era en soles, pero al tipo cambio de la época eran unos US$117 mil, y de pronto, se elevó a unos US$4 millones. Pero seguía estando en soles”, es toda su respuesta.

“Promatco se fue al suelo por la dolarización. Los bancos ya no nos querían dar más préstamos y los que nos debían no nos podían pagar o nos seguían pagando en dólares, que convertidos a soles no eran nada”, continúa. “Sé que estas familias no irán a la calle porque Dios nos ayudará”, dijo.

Pensotti, además de ser el presidente del Centro Familiar Cristiano, junto a su segunda esposa, dirige la Red Cristiana de Difusión Club 700 y la Cadena Familiar Cristiana S.A. Además, continúa siendo el representante legal de Promatco Importaciones S.R.L, Génesis Autos S.A.