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Sábado 18 de Noviembre de 2017

Presumen que asesinato a una misionera fue represalia

Según Merton, el ataque pudo haber sido en represalia porque Sam participó con oración en un funeral de personas presuntamente ejecutadas por un grupo de narcotraficantes.

  • Policial/Judicial    
  • 28 ene 2011   

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Monte Alto, Texas. — Joseph Davis, hijo de Nancy y Sam Davis, la pareja de misioneros estadounidenses que fue atacada el miércoles en San Fernando, Tamaulipas, afirmó que sus padres habían sido agredidos en múltiples ocasiones por hombres armados, informó el diario El Universal.

“Sería más fácil” contar el número de veces que no fueron atacados durante sus recientes viajes a México, dijo Joseph Davis en su casa de Monte Alto.

Sus padres comenzaron con su trabajo de misioneros en México en la década de los años 70.

Agregó que sus padres conocían el riesgo de trabajar en ciertas partes de territorio mexicano, pero que estaban dedicados a su trabajo. El gobierno de Estados Unidos condenó ayer enérgicamente el asesinato de la misionera.

El portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley, en su conferencia dijo que “nuestro cónsul general en Matamoros está en contacto con su familia y está proveyendo asistencia consular. Hemos transmitido nuestras profundas condolencias a la familia Davis y condenamos este crimen en los términos más enérgicos posibles”.

Una bala en la cabeza acabó con la misionera

El miércoles, Sam y Nancy transitaban por una carretera cuando pistoleros abrieron fuego luego de que el conductor se negó a detenerse, por lo que su esposa resultó herida en la cabeza por una bala que atravesó el cristal trasero de su camioneta tipo pick up.

Sam, cruzó hacia Pharr, Texas, y la llevó con vida hasta un hospital, donde falleció horas más tarde.

Autoridades de Estados Unidos dijeron que camionetas como la Chevrolet 2008 de los Davis son codiciadas por organizaciones criminales en México y que los daños observados sugieren que otro automóvil trató de forzarlos a salir del camino.

“Conducir este tipo de autos llama la atención”, dijo el sargento de la policía de Pharr, Ray Lara. “Suponemos que quizá no molestan a las personas de la iglesia, pero quieren esos vehículos”.

Rubén Villescas, jefe de policía de Pharr, Texas, dijo que planeaba hablar con investigadores mexicanos el jueves. Se negó a dar detalles sobre el paradero de Davis o de su iglesia, con el propósito de protegerlo.

La pareja hizo varios viajes a Indiana para visitar una asociación dedicada al estudio de la biblia, donde los conocían y estimaban. Merton Rundell III, uno de los miembros del grupo, dijo que las malas noticias viajan muy rápido.

“Cuando llegamos, el mensaje (en la grabadora del teléfono) que obtuve fue que en ese momento estaban siendo perseguidos”, reveló.

Según Merton, el ataque pudo haber sido en represalia porque Sam participó con oración en un funeral de personas presuntamente ejecutadas por un grupo de narcotraficantes.