Mueren seis cristianos egipcios en protestas por ataque a iglesia

La acción emergió en repudio a la quema el pasado sábado de una parroquia en la zona de Sol, provincia de Helwan, colindante con el sur de esta urbe, a raíz de una disputa entre familias opuestas al romance de una muchacha musulmana con un cristiano.

  • Policial/Judicial    
  • 9 mar 2011   

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El Cairo.- Al menos seis cristianos egipcios murieron y otras 57 personas resultaron heridas en enfrentamientos con musulmanes, mientras las protestas por el incendio intencional de una iglesia copta mantienen caldeado hoy el ambiente en esta capital.

Fuentes médicas ratificaron la cifra de víctimas, pero la Policía se limitó a reportar que la violencia se desató durante una manifestación de cristianos que bloquearon una carretera de acceso a El Cairo, a la altura del llamado barrio de los recolectores de basura.

Musulmanes que intentaban pasar por esa vía reaccionaron con violencia y ambas partes se lanzaron piedras hasta que intervinieron soldados del Ejército que dispararon al aire para dispersar la multitud muy irritada por recientes agresiones a esa comunidad minoritaria.

La acción emergió en repudio a la quema el pasado sábado de una parroquia en la zona de Sol, provincia de Helwan, colindante con el sur de esta urbe, a raíz de una disputa entre familias opuestas al romance de una muchacha musulmana con un cristiano.

El ambiente de crispación también se mantuvo anoche frente a la sede de la televisión estatal, donde los cristianos exigieron se informe con imparcialidad lo ocurrido en Helwan, mientras siguieron los choques en el distrito cairota de Mansheyet Nasser, bajo la colina de Mokattam.

Miles de manifestantes bloquearon el tráfico en los puentes 6 de Octubre y 26 de Julio que cruzan el río Nilo y dan acceso a la sede de la televisión en el centro capitalino, lo que llevó a una intervención de efectivos castrenses que recurrieron a la fuerza.

Los cristianos, que constituyen un 10 por ciento de los más de 80 millones de habitantes de Egipto, país predominantemente musulmán, se quejan de acoso y discriminación, y de sanciones muy leves para quienes atentan contra ellos, algo que niegan las autoridades.

Además, en las demostraciones que se extendieron hasta la madrugada reclamaron iguales derechos de culto y la reconstrucción de la iglesia quemada, algo garantizado ya por el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas que gobierna Egipto desde el derrocamiento de Hosni Mubarak.

El nuevo primer ministro, Essam Sharaf, también prometió reconstruir el recinto religioso en su sitio original, pero en la reunión con líderes de esa confesión evitó compromisos de destituir a los gobernadores de Helwan, Minya y Qena, como piden los inconformes.