Tribunal condena a la policía por arrestar a evangelista que predicaba contra la homosexualidad

En el 2011 Craven, fue enviado una celda por los cargos de alteración al orden público y pasó encarcelado durante 19 horas sin comida, agua y sin acceso a sus medicamentos ya que padece de artritis reumatoide.

  • Policial/Judicial    
  • 4 abr 2014   

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Una polémica se ha generado en las últimas semanas en el Reino Unido por la ley que reconoce los matrimonios del mismo sexo en Inglaterra. Sin embargo, recientemente el tema se convirtió en noticia de otra forma, tras la decisión de un tribunal al condenar a la policía por un caso que ocurrió en septiembre de 2011.

Por un lado, los grupos cristianos afirman que la libertad religiosa está en peligro, mientras los grupos de LGBT, creen que la decisión establece un precedente peligroso.

El caso está relacionado con un hombre que andaba predicando por las calles de Manchester y decidió “advertir” a los gay que la Biblia dice que la homosexualidad sigue siendo pecado.

“Dios odia el pecado pero ama al pecador” y la homosexualidad es una “abominación”, repitió el predicador cuando dos adolescentes homosexuales pasaban junto a él provocándoles tanto disgusto que ambos decidieron llamar a la policía para que arrestara a , de 57 años de edad.

Craven, fue enviado una celda y pasó encarcelado durante 19 horas sin comida, agua y sin acceso a sus medicamentos ya que padece de artritis reumatoide.

Por tales razones, Craven demandó a la policía por el falso arresto, por detención ilegal y violación a sus derechos humanos.

En su defensa, él dice que los jóvenes se besaron frente de él, provocándole con gestos obscenos. Pero antes de que la policía arrestara a Craven, los gay alegaron que el predicador los había insultado por lo que se sintieron “acosados”.

Un oficial de policía arrestó a Craven por alteración al orden público. “Les dije que de acuerdo a la palabra de Dios la homosexualidad es una abominación. Es la palabra de Dios. Apocalipsis capítulo 21, versículo 8″, explica.

“No es sólo mi opinión. Tuve reuniones con muchas personas antes de predicar al aire libre, pero nunca algo como esto. Me trató muy mal la policía”, agregó.

El tribunal ordenó a la policía pagar una indemnización de 13.000 euros. Sin embargo, si hubiera sido lo contrario, Craven había sido condenado bajo el rigor de la ley del Orden Público de 1986, que tipifica como delito el uso de palabras insultantes con la intención de causar acoso, alarma o angustia. Si hubiera perdido el caso, él hubiera sido condenado a seis meses de cárcel.

La defensa de Craven ganó el caso pues utilizó los términos de la Ley de Derechos Humanos en Inglaterra, citando el derecho de disfrutar y manifestar su la libertad de religión (artículo 9) y la libertad de expresión, incluida la libertad de difundir informaciones e ideas sin injerencia de autoridades públicas (artículo 10).

Colin Hart, director del Instituto Cristiano, que pagó los abogados de Craven dijo: “La libertad de expresión es un derecho humano básico. Los fundamentos mismos de nuestra libertad dependen de ello. Espero que la policía de Manchester aprendan estas lecciones para que en el futuro no vuelva a suceder”.

Craven dijo: “Parece que las acciones de la policía muestran que tanto yo como otros predicadores de la calle no podían predicar el Evangelio libremente en público sin infringir la ley”. El evangelista continúa predicando semanalmente en la calle y dice que lo hace para que la gente pueda creer en Jesús y así obtener la vida eterna.

Traducido y adaptado por NoticiaCristiana.com de BBC