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Viernes 02 de Diciembre de 2016

Funcionario público despedido por ungir local de trabajo

Alegando “discriminación religiosa”, presentó una demanda laboral en contra de la ciudad. Sin embargo, el tribunal federal dio dictamen final esta semana y mantiene la condena.

  • Policial/Judicial    
  • 6 sep 2016   

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MIAMI, EE.UU.-Eric Cheeley es un cristiano comprometido, un miembro de una iglesia pentecostal. Todos los días antes de iniciar el trabajo hace sus oraciones y lee porciones de las Escrituras. Hace aproximadamente dos años atrás, él llegó muy temprano en la mañana a su oficina en el Departamento de Mejoras de Miami. Mientras hacía su devocional, sintió el deseo por parte de Dios de ungir el local.

Él se levantó y comenzó a usar el aceite consagrado para ungir el local.

Mientras oraba pasó los dos dedos ungidos en varios lugares, dibujando una cruz. Según los funcionarios, alguien llamó a la policía, diciendo que habían “actos de vandalismo en su oficina” como dibujos de cruces con aceite en las paredes, puertas, cuartos y el departamento.

El diario Miami New Times dijo que algunos colegas de Cheeley pensaron que podría representar una amenaza y ser un trabajo de brujería. Debido a la influencia de la cultura cubana en la ciudad, que se cree estar relacionado con la “santería”, una religión de origen africano muy común en el Caribe.

El funcionario pentecostal ya había terminado su jornada de trabajo de inspección en la calle y no sabía lo que estaba pasando.

Hasta que fue contactado por la policía. Cheeley le explicó a Mark Spanioli, su supervisor, que había ungido el lugar con el objetivo de “bendecir el departamento”. Al día siguiente fue despedido.

Alegando “discriminación religiosa”, presentó una demanda laboral en contra de la ciudad. Sin embargo, el tribunal federal dio dictamen final esta semana y mantiene la condena.

Cheeley dijo a la prensa que esa mañana: “Yo estaba sentado en mi cubículo llorando. Me pareció oír a Dios que me decía: ‘Bendice el departamento'”. El ex funcionario ha presentado una solicitud para recibir los salarios correspondientes al período que se quedaron fuera de la función y honorarios de abogados.

La abogada Ansana Singh, que representa a Cheeley alega que durante “casi siete años de trabajo, el Sr. Cheeley era un empleado ejemplar y nunca tuvo ningún problema, excepto cuando se vio obligado a abandonar su función, en represalia claro después de haber expresado sus creencias religiosas”.

Para el juez federal Robert Scola Jr., que rechazó la solicitud, la decisión fue tomada porque el autor no ha podido demostrar que la ciudad lo despidió por razones religiosas. La razón fue dada porque él “arruinó el patrimonio” y “dañó los progresos del servicio” por ungir el local de trabajo. Para el magistrado, “estos hechos son indiscutibles”.

Inconforme, Cheeley dijo que introducirá un nuevo proceso porque su jefe Mark Spanioli, tomó la decisión de despedirlo, “era consciente de que el autor era pentecostal, y se le explicó que se trataba de una práctica religiosa que no causó ningún daño al patrimonio”.