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Jueves 14 de Diciembre de 2017

Lula ‘corteja’ a los evangélicos

El mandatario brasileño pretende captar el voto de las confesiones Protestantes, que suponen el 15% del electorado.

  • Política    
  • 22 feb 2006   

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En las elecciones presidenciales brasileñas del próximo 1 de octubre, que se prevén controvertidas, cobrará una importancia tal vez decisiva el voto de las poderosas y conservadores iglesias evangélicas.

Por ello, el presidente del país, Luiz Inácio Lula da Silva, ha decidido hacerles la corte, sobre todo para evitar que los evangélicos, que suponen el 15% del electorado, apoyen al ex gobernador de Río de Janeiro y pastor evangélico Anthony Garotinho.

Aspira a ser candidato y, además, posee carisma y un modo popular de comunicarse con los más pobres, al igual que Lula.

Faltan aún cuatro meses para que comience la campaña electoral. En los comicios de octubre serán elegidos el nuevo presidente de la República, gobernadores de los 26 Estados y diputados y senadores. Sin embargo, y a pesar de no haber aún ningún candidato oficial, la campaña está ya en la calle.

El propio Lula tampoco ha decidido aún si se va a presentar a la reelección como candidato del Partido de los Trabajadores (PT), del que cada día intenta alejarse más para que no le salpiquen los escándalos de corrupción cometidos en su seno.

Con todo, nadie es hoy más candidato que Lula, que llega a recorrer seis Estados en un solo día.

Sabe que las encuestas vuelven a serle favorables; que aún dispone, al mismo tiempo, del voto de los más pobres y de los más ricos, aunque haya perdido el de la clase media, y que el PT no tiene candidatos alternativos a él, dada la sangría sufrida por la crisis ética que sacudió al partido.

Los datos oficiales sobre los evangélicos —que no quieren ser encuadrados como miembros de sectas, sino de movimientos religiosos protestantes— son un plato apetecible para los partidos políticos, especialmente porque no necesitan destinarles grandes partidas de sus presupuestos electorales: suelen elegir, sin discusión, a los candidatos que presentan sus respectivos líderes políticos.

En este momento, los dos grandes movimientos evangélicos son la Iglesia Universal del Reino de Dios, que es la que podría respaldar a Lula, y la Convención General de las Asambleas de Dios, mucho más numerosa, con 23 millones de fieles, 21 diputados federales y 36 estatales, que es la que hoy sigue al pastor Garotinho.

Para incrementar las adhesiones evangélicas, Lula puede incluso estar dispuesto a apoyar como gobernador de Río al candidato de los evangélicos en detrimento del candidato del PT, su partido.

Según el pastor evangélico Ronaldo Fonseca, coordinador general de la Convención General de las Asambleas de Dios, su movimiento apoyará al populista Garotinho, porque, según él, “tiene experiencia y no es un aventurero”. En total, en el Congreso hay hoy 61 diputados y tres senadores evangélicos. La mayoría son pastores de dichas iglesias, aunque ellos se llaman obispos, como los de la Iglesia católica.

Lula podría, sin embargo conseguir el apoyo no sólo de la Iglesia Universal del Reino de Dios, sino de otras iglesias menores, como la de los neopentecostales, entre las que se encuentran la Comunidad Sara Nuestra Tierra, la Iglesia Renacer en Cristo, la del Proyecto Vida Nueva, la del Evangelio Cuadrangular, la Pentecostal de Brasil y la Casa de la Bendición.

Lula intenta también que otras confesiones protestantes, como las de los luteranos, presbiterianos, metodistas, etc., al menos no manifiesten públicamente apoyo a ningún candidato.

La incógnita estriba en saber si la Iglesia católica, que tanto contribuyó a la victoria de Lula en 2002, que hace 26 años ayudó a fundar el PT y que apoya a los movimientos sociales de corte católico, como el Movimiento de los Sin Tierra (MST), aceptará de buen grado este acercamiento de Lula a los evangélicos, mucho más tradicionales y conservadores que el catolicismo de este país.